Intervenciones en teoría cultural | Page 198

8. ¿El multiculturalismo amerita ser defendido? A propósito del multiculturalismo, a menudo pareciera que no hay opción distinta que estar a su favor o en su contra. O se lo defiende o se lo descarta. Sus defensores, orilla donde están ubicados una legión de abogados y sus discursos de litigio estratégico, la mayoría de los activistas de las organizaciones étnicas y aquellos funcionarios del Estado que constituyen los diferentes sectores de la burocracia étnica, tienden a asumir posiciones celebracionistas del ‘reconocimiento de la diferencia’ y de las medidas en torno a los derechos de las ‘minorías étnicas’. Cualquier sombra de duda sobre las supuestas bondades del multiculturalismo, es interpretada por estos defensores como una abierta afrenta a los logros de luchas sociales, como la expresión de posiciones conservadoras o ‘reaccionarias’ ante la visibilización de poblaciones subalternizadas. Los críticos del multiculturalismo, por su parte, donde se encuentran algunos académicos, suelen escandalizarse con lo que consideran como los efectos perversos del ‘multiculturalismo realmente existente’. Cualquier defensa del multiculturalismo aparece para estos críticos como evidencia de ingenuidad política o, peor aún, como la expresión de estrechos intereses particularistas. En este texto quisiera socavar esa dicotomía entre la defensa o el cuestionamiento del multiculturalismo. Como se verá a lo largo de mi argumentación, considero que el multiculturalismo