Racismo y discriminación
187
en menoscabo de otros. Ante lo cual los sectores e individuos
privilegiados tienden evidenciar una proverbial ceguera sobre
las condiciones materiales y simbólicas que permiten reproducir
sus privilegios. En términos generales, los individuos y sectores
privilegiados por el racismo estructural (manifiesto o latente) no
se sienten inclinados a examinar críticamente el sistema del cual
obtienen beneficios. Es más, paradójicamente acusan de racistas
a quienes se preguntan por las razones históricas y estructurales
que han subalternizado a unas poblaciones racializadas
(generalmente afrodescendientes e indígenas), mientras que
han permitido que sectores de otras poblaciones (asociadas a
los eurodescendientes) han estado en una situación privilegiada.
Más fuerte es la reacción cuando lo que se propone es diseñar
e implementar una serie de acciones que reviertan en aspectos
concretos los efectos del racismo estructural.
Acciones afirmativas
De manera general, las medidas tomadas para revertir los efectos
perversos de las diversas discriminaciones en la vida social constituyen
las acciones afirmativas. Estas acciones incluyen una amplia gama
de medidas como son las que se diseñan e implementan para evitar
que se siga discriminando a las mujeres, a los homosexuales o a las
poblaciones indígenas o negras. En el caso de las discriminaciones
raciales, un tipo de acciones afirmativas pretenden desmontar tanto el
racismo estructural como los prejuicios y comportamientos racistas
de las personas. Igualmente, se da otra serie de medidas para revertir
los efectos socavantes del racismo en individuos y colectividades
que se encuentran en situaciones marginales.
Con la Constitución Política de 1991 se generó un contexto
jurídico y político favorable a las acciones afirmativas en
contra de discriminaciones de diversa índole. Con respecto a las
discriminaciones raciales sufridas por los afrodescendientes, un