propia, separándose de la antigua URSS. El conflicto étnico llevó a Abjasia a solicitar apoyo
a Rusia frente a Georgia, lo que derivó en una guerra entre ambos estados focalizada en la
provincia rebelde. Tras varios años de conflicto y calma tensa, Georgia trató de retomar la
provincia por la fuerza, lo que dinamitó la entrada total de Rusia en el conflicto y la obligada
retirada de Georgia, concediendo la libertad para la recién creada república independiente
de Abjasia. Posible escenario a medio plazo para las provincias de Donask y Lugansk.
Con respecto a España, no formando Ucrania o Rusia parte de su área de influencia directa,
el impacto hasta el momento ha sido prácticamente inexistente. En el contexto de la Unión
Europea, de la que forma parte España, se han concedido préstamos por valor de 18.000
millones de € a Ucrania, además de realizado sanciones económicas a Rusia. El préstamo
ha sido dotado en parte del presupuesto corriente de la Unión Europea, en parte mediante
financiación internacional, no siendo necesario la realización de aportaciones
extraordinarias por los estados miembro. En ese sentido España no se ha visto penalizada,
sin embargo de forma indirecta las sanciones económicas a Rusia, unidas a la crisis
económica del país, ha supuesto una bajada pronunciada del poder adquisitivo de los rusos,
impactando sobre el turismo de este colectivo en España. Conforme muestra la imagen 13,
este impacto es mucho mayor del que podría estimarse inicialmente, con una bajada de
alrededor de un 45%. Considerando que el gasto medio de un turista ruso asciende a casi
1.435€, esto ha supuesto que España ha dejado de ingresar 1.024.382.250€, alrededor de
un 0.8% de su Producto Interior Bruto.
Por otro lado, el conflicto ucraniano ha supuesto un giro de 180º a la política energética de
la Unión Europea. La excesiva dependencia de Centroeuropa del gas ruso (35% de la
demanda europea, Imagen 14) importado a través de los gasoductos ucranianos puede ser
suplida impulsando la importación de gas desde el Magreb hacia Centroeuropa a través de
España.
Hasta la declaración de Madrid21 del 4 de marzo de 2015 el estado francés ha sido reticente
a dar el visto bueno a la ejecución del proyecto MidCat (Imagen 15). Este proyecto prevé un
nuevo modelo energético para Europa y la construcción de nuevos gaseoductos que
diversifiquen las fuentes de energía para el continente. Tras presiones por parte de la Unión
Europea a Francia, este país se ha sumado a la iniciativa española y portuguesa de
interconectar los tres países con Centroeuropa.
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Fuente:
http://www.lamoncloa.gob.es/presidente/actividades/Documents/2015/DECLARACI%C3%93N%20DE%
20MADRID%20esp%20FINAL.pdf
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