Ucrania. La Unión Europea ha confirmado y mantenido el paquete de ayudas13 al país para
salvar su maltrecha economía y evitar la quiebra económica, lo que implicaría un alto de
riesgo de que se confirmase el “estado fallido” ucraniano. La OTAN ha movilizado parte de
su ejército14 realizando una gran cantidad de maniobras en la zona, en lo que se trata de
movimientos de precaución y disuasión hacia Rusia, que hace lo propio en la frontera
ucraniana (en ocasiones, a punto de generar conflictos bélicos por este motivo15).
El movimiento de piezas de ajedrez del conflicto ucraniano cuenta hasta ahora con la
vigilancia pasiva de EE.UU, sus principales acciones hasta ahora pasan por la condena
internacional de la actitud rusa en el conflicto así como de la sublevación de los milicianos
pro-rusos. Esta condena se ha trasladado en fuertes sanciones económicas hacia Rusia con
el apoyo de la Unión Europea. Adicionalmente, el gobierno de Obama se ha visto presionado
por el partido republicano para apoyar materialmente a Ucrania, proporcionándole
armamento y entrenamiento que la permita defenderse por sí misma de las incursiones de
las “fuerzas de autodefensa”. Diversos medios rusos16 han publicado noticias de que ese
armamento ya se podría estar dando, no obstante no parece probable que esa maniobra sea
realmente relevante para el desarrollo del conflicto. Ucrania es en estos momentos un país
fragmentado moralmente, al borde de la quiebra financiera17, con un ejército incapaz de
frenar las incursiones milicianas en caso de que estas decidieran seguir avanzando hasta
completar la conquista de los oblast de Donesk y Lugansk, o habilitando un corredor hacia
la -absorbida por Rusia- península de Crimea. El presidente del gobierno, Petro Poroshenko,
se encuentra con serias dificultades para gobernar un país que ha perdido a tres provincias
en el último año. La compleja ecuación política solo podría resolverse para Poroshenko si
realmente consigue que el acuerdo de Minsk II se respete a la vez que sigue recibiendo
apoyo económico por parte de la Unión Europea. Por el lado Ruso, la fuerte caída del
petróleo, unida a la caída del rublo ha introducido de lleno al país en una crisis económica
que dificulta el apoyo a los sep