Informe 2018 Informe de resultados de la Evaluación de la Prest | Seite 84
Introducción
La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que la deficiencia de hierro es uno de los
trastornos nutricionales más comunes en el mundo, afectando la salud de niños y mujeres, no
solo en los países en desarrollo sino también en los países industrializados, a pesar de que
suele presentarse con mayor severidad en las regiones de escasos recursos
(https://www.who.int/nutrition/topics/ida/es/; https://www.who.int/elena/titles/iron-children-6to23/es/).
De acuerdo con los datos de la OMS, más del 30 % de la población padece anemia
(https://www.who.int/nutrition/topics/ida/es/); y se estima que en el año 2011, alrededor de
300 millones de niños en todo el mundo tenían esta afección.
En el caso de Costa Rica, según la Encuesta Nacional de Nutrición 2008 - 2009, la prevalencia
de anemias en los niños en edad preescolar fue de 7,6 %; identificándose porcentajes más altos
en el área metropolitana. Ya desde la primera encuesta, en 1966, se reconoció en este país la
anemia como un problema de salud pública, la cual continúa afectando a grupos poblacionales
como los niños preescolares y las mujeres en edad fértil (Costa Rica. Ministerio de Salud
[MINSA], 2012, p. 3, 4 y 25).
Se debe considerar que el hierro es fundamental para muchas de las funciones del cuerpo,
como el transporte de oxígeno y la protección celular del daño oxidativo; además de ser un
mineral necesario para la producción de enzimas relacionadas con funciones cerebrales, entre
ellas la mielinización y la síntesis de neurotransmisores como la serotonina y la dopamina
(McCann y Ames, 2007, p. 931, 945; Beard et al, 2003, p. 308).
En algunos grupos poblacionales, como los niños de seis a menos de 24 meses y las mujeres
embarazadas, los requerimientos de hierro no pueden ser suplidos únicamente con la ingesta
diaria ( Stoltzfus y Dreyfuss, 1998, p. 11) . Sobre este tema, cuando se trata de niños con
lactancia materna exclusiva, se debe tener en cuenta que la concentración de hierro en la leche
materna no es uniforme y puede que no se ajuste a los requerimientos del menor (Baker et al,
2010, p. 1041).
Por lo tanto, siendo la deficiencia de hierro una de las carencias nutricionales más comunes, y
teniendo en cuenta la evidencia existente de la afectación que puede generar en el desarrollo
cognitivo y de comportamiento de los niños, es importante minimizar el riesgo de las posibles
consecuencias que a largo plazo puedan presentarse (Baker et al, 2010, p. 1047).
Por esa razón, a nivel de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), en la Evaluación de
la Prestación de Servicios de Salud (EPSS) correspondiente al quinquenio 2014 – 2018, se
incluyeron indicadores para la detección y el abordaje de la anemia. No obstante, fue necesario
que estos evolucionaran y se ajustaran a los lineamientos institucionales vigentes.
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