daño a la joven y como era una grabación con alto contenido explicito los
únicos poseedores de dicha era ella y su exnovio.
“Una mujer no puede dejar de vivir su sexualidad libremente”, dice la
abogada Claudia Molina. De todas formas esto no quita que no se deba
tener cuidado y precauciones con información privada, ya que hoy en día
nada esta exento de un posible hackeo, esto se ve en que ningún software
es invulnerable.
Luego de haber sido víctima de un ciberdelincuente se puede concluir que
no solo es culpable de un delito de acoso el que publica el video sino que
también cada individuo que se dispone a compartirlo y de esta forma
difundirlo, es en parte culpable del daño provocado a la víctima, después
de pasar de un evento tan desagradable como este, es muy difícil volver a
poseer la confianza que antes se tenía, pues se considera que todos y todo
es una amenaza constante uno de los pasos más importante para refugiarse
o mejor expresado, una de las bases de apoyo significativas en la
superación de dicho evento es la familia ya que son aquellos que a pesar
de lo que hayas hecho no te van a rechazar ni a hacer daño con sus
palabras de forma voluntaria, estas personas suelen ser las primeras es
generarte la confianza necesaria para volver a afrontar las miradas de
crítica y juicio que el resto del mundo te dará.
Una de las muchas investigaciones realizadas por la universidad de Boyacá
nos permite relacionar este caso con uno de los porcentajes, el estudio dio
como resultado que el 15,38% de jóvenes colombianos por lo menos una vez
en su vida, han sido víctimas de uno o varios ciberdelincuentes que han
compartido su información privada, específicamente por Facebook y
WhatsApp.