duro debe tener claro que de nada servirá proponer y prometer si no se esmera
por mejorar graves situaciones internas
como el desabastecimiento, la corrupción, la corrosión democrática, la inflación, la persecución política, la militarización y la represión estatal, entre otros.
La reflexión sobre las situaciones planteadas merece resaltar la dinámica entre
los elementos del diálogo, cuyo entendimiento puede resultar provechoso
para la comunidad latinoamericana en
general.
En primera medida, se puede inferir que
quien entra a una relación dialógica
motivado por la voluntad de participar y
de lograr un acuerdo, aún sin tener la
suficiente competencia lingüística para
la exposición de sus ideas, puede llegar
a beneficiarse del consenso que se alcance; incluso es probable que, por el
solo hecho de estar en medio del diálogo, el individuo o el grupo logre mejorar paulatinamente su capacidad para
expresarse y empiece a aportar ideas
favorables para el propósito.
En el plano opuesto se puede considerar
que quien entra en una relación dialógica incentivado solamente por la competencia lingüística, pero sin la voluntad
de participar, lo único que pretende es
venc W"7R6