“Venezuela is not a threat, we are hope… Obama repeal the executive order” (“Venezuela no es una amenaza,
somos esperanza… Obama, deroga el
decreto”).
Con este mal pronunciado mensaje, que
cualquiera hubiese pensado que se trataba de una broma, el presidente bolivariano sigue demostrando la improvisación de su gobierno. Ante un tema que
merece la mayor seriedad posible: que
de Obama declarara a Venezuela como
amenaza a la seguridad, la respuesta de
Maduro se tradujo en un show que no
hace más que seguir avergonzando al
pueblo venezolano, que clama por un
cambio rotundo y no soporta la mala
gestión de su presidente frente a la crisis
que vienen padeciendo desde hace algún tiempo.
El problema no radica en que Maduro
no sepa hablar inglés, sino en su actitud
cantinflesca frente a una situación que
involucra a un pueblo entero, agredido
por el oficialismo a través de la censura,
múltiples violaciones de derechos humanos y el encierro de algunos líderes
de oposición, silenciados por considerarse “enemigos del proyecto bolivariano”.
Hasta el momento, los pronunciamientos y actos del presidente venezolano no
han demostrado ser coherentes en el
contexto actual de buenas relaciones
que están construyendo los gobiernos
del continente americano. Se puede tener absoluta certeza de que la mentira y
el engaño no están contemplados dentro
del primer elemento del diálogo.
Entre tanto, agentes de buena competencia lingüística parece haber tenido
las conversaciones Cuba-Estados Unidos y gobierno colombiano-FARC, pues
los avances en sus propósitos han sido
significativos. Por primera vez en mucho tiempo se evidencia una exposición
de argumentos acorde a las necesidades
de las partes, cuya acción está incentivada, entre otros aspectos, por la expectativa que siembra en sus ciudadanos los
mientras que como situación cargada
de tensión está el reciente decreto presidencial de EE. UU. que declara a Venezuela como amenaza a la seguridad nacional e impone sanciones a siete funcionarios.
Además de asociarse aquí el “diálogo”
con situaciones de talante político, la
exposición de este tema constituye una
invitación a comprender su importancia,
pues si hay algo que debemos tener claro como comunidad latinoamericana es
que la estabilidad social y la paz debemos empezar a construirlas desde casa,
expresando nuestras ideas con respeto y
escuchándonos con tolerancia. La capacidad de diálogo nos define y más allá
de brindar estabilidad, conlleva a la
prosperidad.
La Real Academia Española define
“diálogo” como “plática entre dos o
más personas, que alternativamente
manifiestan sus ideas o afectos”, a lo
cual se debe agregar que no sólo constituye la práctica de la mediación, sino
ante todo el ejercicio mismo de la razón.
La obra “Diálogo Platónico” constit