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Actualidad Latinoamericana
Los afroargentinos y
la violencia de
Estado (1973-1983)
Norberto Pablo Cirio
Cátedra Libre de Estudios Afroargentinos y
Afroamericanos
Universidad Nacional de La Plata
Buenos Aires, Argentina
D
urante la última dictadura cívicomilitar (1976-1983) y el trienio
democrático anterior (1973-1976),
el Estado Argentino ejerció actos de
violencia física sobre la población civil e
hizo de la detención-desaparición su modus
operandi. Si bien el total de víctimas está en
constante proceso de verificación, se
estiman unas 30 mil, que incluye afroargentinos del tronco colonial.
Algunos casos fueron llevados a la Justicia
y están tratados por la bibliografía
especializada, pero raramente se da cuenta
de su ascendencia afro y —abusando del
imaginario social— se sobrentiende que son
de ascendencia europea. Por tal sugestiva
operatoria de silencio, la violencia física se
replica como violencia simbólica y así
ciertos aspectos de sus tragedias quedan
desatendidos sin análisis que permita a la
justicia satisfacer su dimensión humana de
manera holística y a la historia honrar la
pluralidad étnica del país.
En 2013 formalicé esta investigación para
cubrir un área vacante tanto en el campo de
los estudios afro-argentinos como de la
violencia de Estado. El proyecto está en
curso y desconozco cuántas víctimas hubo,
pero he reunido información sobre 19
casos, que son suficientes para el abordaje
general. ¿Por qué es relevante este recorte
en el universo de las víctimas de la
violencia? Porque algunos testimonios
coinciden en que el móvil fue la
ascendencia afro y en consecuencia
sufrieron un plus de saña, y porque el dolor
provocado no resultó novedoso, ya que
rememoraba otro padecido por sus
ancestros: la trata esclavista o, en
perspectiva emic, el genocidio africano.
Ya desde su época colonial, Argentina fue
cómplice y beneficiaria directa del tráfico
esclavista. Luego de varias declaraciones —
como la Libertad de Vientres (1813)— que
en la práctica raramente trascendieron lo
formal, la esclavitud se abolió en las
provincias (1853) y en Buenos Aires
(1861), pero el padecimiento de los afros no
cesó con su amanecer a la libertad. La
desigualdad fue aquilatándoseles
trágicamente en su procura de reinserción
social por causa de las prácticas racistas,
discriminatorias, separatistas e incluso
silenciadoras en la narrativa histórica y la
construcción identitaria nacional por los
estamentos del poder.
En la dupla amos-esclavos sólo los
primeros
fueron
resarcidos
económicamente por el Estado al
desprenderse de los segundos, quienes a lo
largo del continente fueron segregados,
invisibilizados y sometidos a diversas
operatorias de violencia física y simbólica
tendientes
a
su
minorización,
inmovilizándolos y relegándolos a la mayor
intrascendencia posible (Andrews 2007).
Tales operatorias hallaron un virtualmente
irrefutable fundamento en la teoría
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