IDENTIDADES 1 ESPAÑOL IDENTIDADES 9 ESPAÑOL | Page 105
proyecto abrazado entonces parece ser
el denominador común de estos
personajes disímiles que compartían
vida, esfuerzos y esperanzas en los
campamentos de trabajo productivo de
la pequeña ínsula a varios kilómetros al
sur de La Habana. Pudimos ver al
hiperquinético promotor cultural que no
necesitaba mucho tiempo ni recursos
para hacer teatro y, sobre todo, para
motivar a gente sin experiencia.
Conmueve el caso de la joven hija de
una exiliada y un preso político, que
relata sus dificultades para adaptarse y
encajar en los espacios y ambientes
reservados por su destino. Y resulta
impresionante el testimonio de un joven
cantante, graduado de la Escuela de
Arte, que prácticamente purga en el
surco la culpa de ser negro, después de
haber sido expresamente rechazado por
sus compañeros del Teatro Lírico
simplemente por causa del color de su
piel. A pesar de la crudeza del relato,
resulta igual de impactante ver como el
propio protagonista y víctima se
autocensura al dar cuenta de su amarga
experiencia.
En este documental Sara Gómez, de
manera sencilla y magnifica, hace un
retrato sociológico, psicológico y ético
de una generación dispuesta a entregar
lo mejor de sí al sueño revolucionario,
pero el valor fundamental es el tiempo,
ese tiempo transcurrido que convierte a
la cinta en reflejo descarnado de la
Cuba que quiso ser y no fue. Es una
demostración inapelable de cuántas
esperanzas, sacrificios y buena fe
frustrada y traicionada conforman la
experiencia de vida de muchos cubanos.
A la luz de ese tiempo y de las
experiencias vividas, vale por todo el
documental la escena en que una joven
dirigente plantea estar convencida de
que el hijo pre matrimonialmente
concebido por una de sus subordinadas
sería de seguro más comunista que ellos
mismos.
La obra cumbre y póstuma de Sara
Gómez, De cierta manera (1977),
constituyó uno de los más grandes
impactos culturales a mi sensibilidad
adolescente. Ella dejó la cinta en
proceso de edición y su maestro y
amigo de siempre, Gutiérrez Alea, se
encargó junto a García Espinosa de
concluirla para ofrecer una mirada
crítica a los enclaves periféricos y
marginales, así como para reflejar con
estremecedor realismo las interrogantes
y conflictos
Sara Gómez en uno de los lugares de filmación de su largometraje
104