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Aportes para el estudio de la
fotografía de afroargentinos:
la colección Rita Lucía
Montero
Norberto Pablo Cirio
Instituto Nacional de Musicología “Carlos Vega”
Buenos Aires, Argentina
U
no de los pilares del imaginario
argentino
enfatiza
la
blanquedad de la población y
cultura del país. Esto permitió
diferenciarnos identitariamente de lo
mestizo como común denominador del
resto de América, al tiempo que nos
acercó ventajosamente a las potencias
europeas, el modelo estimado digno de
imitar, pero no nos diferenciamos de los
demás países americanos por no tener
población de origen subsahariano, sino
por no reconocerla como parte
constitutiva y fundante de la nación ni
darle el lugar y reconociendo los
méritos que le corresponde. Aún hoy el
afroargentino del tronco colonial —el
argentino descendiente de africanos
esclavizados en lo que hoy es el
territorio nacional— es uno de los
colectivos más invisibilizados y menos
comprendidos, como consecuencia de lo
que denominó “certificado de defunción
biológico-cultural” que, de manera tan
rápida como contundente, se expidió en
la segunda mitad del siglo XIX (CIRIO
2008). Este “certificado” asevera que
desaparecieron debido a cuatro razones
básicas: su masiva participación en las
guerras de independencia (1806-1825) y
del Paraguay (1864-1870), la peste
amarilla que asoló Buenos Aires en
1871 y, como consecuencia de las
guerras, la existencia de más mujeres
negras que de hombres, cuya
miscigenación con los blancos propició
un blanqueamiento cada vez mayor de
su descendencia y la paleta cromática
del fenotipo argentino tendió hacia la
blanquedad. Siguiendo esta trama, la
desaparición biológica del afroargentino
fue correlativa a su desaparición
cultural, ya que ninguna de sus pautas
culturales pareció sobrevivir y ni
siquiera incidieron sobre otras. Pero si
bien las cuatro razones dadas son
ciertas, no logran explicar por qué, en la
actualidad, un sector considerable de
nuestra
población
se
reconoce
afrodescendiente (STUBBS y REYES
2006) y mantienen prácticas culturales
que reconocen como propias.
Actualmente
los
afroargentinos
descendientes de aquellos esclavizados
(se autodenominan “del tronco colonial”
para diferenciarse de los colectivos de
inmigrantes subsaharianos que arribaron
al país iniciado el siglo XX, como los
caboverdianos) están luchando por su
visibilización, instalando el debate
ciudadano sobre su presencia y
planteado la necesidad de revisitar la
historiografía nacional, de la cual están
virtualmente excluidos, para situarse
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