IDENTIDADES 1 ESPAÑOL IDENTIDADES 8 ESPAÑOL | Page 137

tica del país. La diversidad no desemboca necesariamente en conflictos sin solución. Tampoco la actual uniformidad que tiene la elite gobernante cubana garantiza la ausencia de conflictos. De ahí que la sociedad civil apueste por la diversidad, pero con sus bases en un clima de confianza que vaya desalojando al recelo y al miedo a fin de seguir trabajando en el fomento de la transparencia y el diálogo que vayan desplazando gradualmente al síndrome del misterio y la confrontación. Han ocurrido pequeños cambios, pero no son suficientes ni han sido los necesarios. Las auténticas reformas que son necesarias no se darán por si solas ni por arte de magia; se darán a partir del aporte de cada ciudadano, de la sociedad civil en general y de cada uno de quienes tengan responsabilidad en cualquiera de los ámbitos de la vida social. Cuba merece esa sociedad democrática y libre donde se respeten los derechos humanos y los ciudadanos gocen de libertades. Esa sociedad debe llegar de conjunto con el empuje y desempeño de la sociedad civil. Es un sueño de muchos lograr este ansiado cambio para contar con una política participativa y democrática, así como con una economía sólida y eficiente Esto dependerá de nuestra influencia y participación en la vida política, de manera pacífica, evitando acrecentar el dolor y el temor del pueblo. Sea como fuere, la fase de cambio derivará de la capacidad de trabajo de las fuerzas democráticas, su liderazgo y negociación, así como del planteamiento estratégico de su perspectiva. La sociedad civil es un factor fundamental para lograr este sueño; es una genuina representante de las fuerzas vivas del pueblo. Con su acción servirá de garante de las libertades públicas. Uno de los grandes retos de la sociedad civil es lograr que se pueda disentir sin ser atacado, se pueda criticar sin ser discriminado, se pueda aportar ideas alternativas a las que tiene la elite gobernante sin ser condenado, se pueda tener un espacio de participación ciudadana donde se acepte la diversidad y se promueva el diálogo dirigido a transitar por un camino que desemboque en una participación activa y libre. Está planteado el reto de querer dos Cuba muy distintas según lo que decidamos y hagamos: una Cuba con libertades, respeto a los más elementales derechos y democracia, que demanda de nosotros decisiones y acciones desde ahora: y otra Cuba todo lo contrario, a la que llegaremos por omisión si no somos capaces de decidir y actuar, o si nos equivocamos al hacerlo. La sociedad civil y la ciudadanía en general preparan el terreno para una mejor interacción, madurez y capacidad de gestión y trabajo. La democracia deliberativa va a dar a los ciudadanos la oportunidad de usar herramientas que aseguren el bienestar de manera más eficaz y, a la vez, de poder contribuir a construir y mantener instituciones transparentes, eficientes y equitativas. De esta manera se procurará de un camino que guíe y lleve a una democracia real y profunda, donde los ciudadanos sean los verdaderos actores sociales para que cumplan el auténtico rol como sociedad civil y ciudadanía. Tan ansiada democracia se consolida con un sistema pluripartidista, capaz de definir de forma correcta y oportuna la respuesta a los retos que el país pueda enfrentar; con separación de poderes; con leyes y sistema de justicia eficaz y eficiente; con un sólido Estado de Derecho. Trabajemos incesantemente para convertirnos en una verdadera fuerza de empuje y decisiones; demostremos nuestra capacidad y fortaleza, así como nuestra resuelta disposición a lograr, mediante la organización y empoderamiento de los ciudadanos, que se puedan dar soluciones a nuestros problemas en las comunidades. Comencemos a transitar por el camino hacia la sociedad libre poniendo en práctica el proceso de democracia deliberativa, la participación ciudadana y otros tantos que nos cohesionarán como ciudadanos y sociedad civil.
137