queda atrás. Y aquí nos hemos quedado atrás”. Me mira muy seria y luego dice:“ Las solicitudes de visa para distintos países ahora sólo se pueden hacer por la web. Yo aprovecho el acceso que tengo a Internet y las solicito para distintas personas, las que me pagan por resolverles ese problema, y no te voy a decir cuánto. Hay gente como yo que vende el código de acceso de la Internet que tienen en el trabajo para el que quiere navegar por ella. Se supone que lo hacen por la madrugada, cuando no hay nadie en la empresa y no se puede descubrir la inserción no autorizada. Pero así han ocurrido varios escaches. Conozco el caso de un amigo que trabajaba lo mismo que yo en otra empresa. Lo descubrieron, fue acusado, perdió el trabajo y ahora está pendiente de juicio. Yo me arriesgo de esta manera porque es ocasional y mucho menos detectable. Además lo hago a cubierto, porque mensualmente‘ toco’ con dinero al jefe de mi sección y así me ahorro una sorpresa muy desagradable, por lo menos a nivel de sección, que ya es algo”. Felipe 6 es otro caso de independencia económica no autorizada en el medio de las comunicaciones modernas. Hombre relativamente joven, profesor en una facultad técnica universitaria, en su tiempo libre se dedica a ajustar, limpiar y reparar foto-impresoras a particulares. No tiene licencia para ese trabajo, porque las autoridades y la burocracia estatales no se dignan a aceptar que, como tantos inimaginables, tal oficio pueda existir. Entretanto Felipe no espera y gana su dinero con un honrado trabajo técnico, con garantías y perfectamente indetectable para celosos inspectores, policías y burócratas perseguidores de las“ actividades económicas ilícitas”. Sencillamente, en este estadio de una calamitosa economía nacional y los albores de otra bien distante de la vieja norma del estatismo, todo el mundo no se limita a poner un negocio de croquetas o pizzas o a vender maní en una esquina, creando la sensación de que la realidad económica es aún totalmente y controlable, y al dedillo, por el Estado y sus cancerberos. Eso, por suerte para todos los cubanos, no parece que volverá a ser la única realidad nacional, al menos mientras reste un régimen económico injusto para la mayoría.
Notas:
1- En su edición del 16-22 de mayo, The Economist estima que el salario estatal en Cuba es menor al 30 % del salario real en 1989. 2- El censo nacional de 1943 registró como económicamente activa el 62.4 % de la población, entre 14 y 64 años, pero los empleados en puestos de trabajo que pagaban impuestos al Estado era el 32 % de la población total( unos 1 700 000 en 1950), según el informe de expertos del Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo entregado al gobierno cubano el 12 de julio de 1951. Dada la baja cifra de invalidez, mortandad, emigración, delitos y presos de la época, se deduce que la mayoría se buscaba la vida honradamente en trabajos de la economía marginal o pequeños negocios informales. 3- Anuario Estadístico de Cuba( 1952), página 357. 4- Nombre popular que se daba a camiones con vestidura para utilizarlos como ómnibus, por su configuración de carrocería semejante a dos jorobas. 5- Un acertado cínico afirmó que en el totalitarismo“ lo que no está prohibido es obligatorio”. 6- Los nombres que aparecen en este trabajo son seudónimos, a pedido de las personas que accedieron a narrar sus experiencias.
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