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para la vida, ¿cómo pueden educar a nuestros niños, conforme a la máxima de José Martí: “educar es preparar al hombre para la vida”? Para desarrollar la vocación por el magisterio, en las aulas de 5to y 6to grado se desarrollan círculos de interés pedagógicos, donde los niños realizan diferentes actividades, dan clases, preparan medios de enseñanza y estudian la vida de grandes maestros cubanos. Estos alumnos continúan participando en estos círculos de interés durante la enseñanza secundaria, curso tras curso, pero el resultado es el mismo: no se logra llegar a meta propuesta de incorporación a las escuelas formadoras de maestros. Tal situación es similar con los alumnos que concluyen la enseñanza preuniversitaria: pocos solicitan carreras pedagógicas. Y entre los jóvenes que acceden a carreras pedagógicas por una u otra de las vías antemencionadas, una gran parte no se distingue por su buen aprovechamiento escolar y optaron por la carrera porque no requiere alto índice o promedio académico. Además, si alumnos con alto rendimiento se inclinan por carreras pedagógicas, muchos de sus padres no los apoyan, pues no quieren que sus hijos sean maestros. Los problemas de la educación en Cuba son muy difíciles y lo seguirán siendo. Al maestro se le exige cada día más calidad en sus clases, sin tener apenas tiempo de prepararse; más entrega, siendo su trabajo es agotador. No hay condiciones adecuadas, pero las visitas de inspección, comprobación y control son constantes. Generalmente el día de trabajo de un maestro cubano comienza a las 7:50 a.m., cumple con las asignaturas que corresponden y cubre los turnos de las llamadas especialidades: biblioteca, computación, ingles o educación física. A estas funciones se suma trasladar al área deportiva a los alumnos, porque no hay auxiliares pedagógicas suficientes o están ausentes. Hay pocos profesores de estas especialidades y el maestro asume el déficit para continuar atendiendo a los alumnos; los lleva al comedor y los vela en el horario de descanso. A las 2 p.m. continúa con las actividades que le corresponden o no hasta las 4 y 20 p.m. Entonces suele enfrentar los problemas del transporte y llega a su casa a comenzar la segunda jornada laboral con los problemas cotidianos y la escasez. Se exigen no menos de 12 horas semanales de auto-preparación, pero estas horas solo constan en papeles, circulares y disposiciones; el maestro no las tiene y esto atenta contra la calidad de las clases y causa el éxodo de maestros a otros organismos. Realmente la situación es crítica y pensamos que, para que reviva y se fortalezca la vocación de ser maestro, es necesario cambiar su cansada figura, darle el valor que tiene como formador y educador, remunerarlo con un salario que permita mejorar su vida. Muchos maestros viven en condiciones deplorables. Por si todo esto fuera poco, al final del curso escolar los maestros reciben una evaluación del trabajo, a criterio de la dirección del centro, que si es buena (B) conlleva un estímulo monetario de 100 pesos (4 CUC) y si es muy buena (MB), 200 pesos (8 CUC). Y de las vacaciones mejor no hablar, porque se deduce cómo son. Muchos maestros jubilados nos hemos incorporado de nuevo a las aulas por dos motivos fundamentales: mejorar nuestra situación económica, ya que la jubilación después de tantos años de trabajo no alcanza para vivir, y contribuir con la profesión que amamos y a la cual hemos dedicado la mayor parte de nuestras vidas, pues nos duele la situación actual. Pero no somos eternos. 57