IDENTIDADES 1 ESPAÑOL IDENTIDADES 6 ESPAÑol | Page 46

alcanza nada. Con la mayor, no alcancé cuna y tuve que comprarla por fuera. Santa y Kirenia llevan en este local casi seis años. Pocos, en comparación con otros albergados. ¿Cuándo nos va a tocar a nosotras? YR: ¿Han pensado en alguna forma de solucionar el problema, en las alternativas para salir de aquí? Si hay personas que llevan más tiempo, cuando aparezca una de vivienda deben tener la prioridad. Santa: Hay personas que llevan más tiempo, pero les han otorgado casa y la han rechazado. En vez de dársela a otros que viven en este mismo albergue, se le dan a la gente de La Habana Vieja, que radican en el albergue de Bahía. YR: Quizás, los que están allí lleven más tiempo que ustedes y, por tanto, es justo. Santa: Sí, puede ser, pero hasta que los de aquí que llevan más tiempo no tengan casa, no nos toca a los demás. ¿Cuándo nos va a tocar a nosotras? Yo pedí en la DMV un local o un terreno para levantar mi casita por esfuerzo propio, poco a poco, aunque sea una de madera, porque una casa de mampostería ni pensarlo ¿Cuánto nos va a costar? Gano 275 pesos al mes y me descuentan el refrigerador. Padezco de asma, tengo dos hernias en la columna, debo comprar medicamentos. La idea de pedir un crédito al banco le asusta, porque hay que devolverlo y con intereses. YR: ¿Y un subsidio? Santa: Tengo entendido que a los casos sociales no les dan subsidio; terreno, sí, pero tienen que construir con esfuerzo propio. Kirenia y Santa De dormir en un sofá a dormir en cama Santa me lleva a la casa de otra vecina que accede a conversar conmigo. Vivian, de 61 años, vive en el albergue hace once. Cuando entro en su cubículo me percato de que las condiciones son mucho mejores que las de Santa, pero me aclara enseguida que ahí todo lo ha hecho su esposo. Ella tenía varias enfermedades antes de llegar al albergue. Aquí se ha ido complicando por falta de ventilación y porque fuma. Sufrió un infarto cerebral y su esposo e hijo pasaron mucho trabajo para bajarla por las escaleras de la barbacoa. Ahora duerme abajo, en el sofá. La casa donde vivía, en Casa Blanca, antes de venir para este albergue en Regla, formaba parte de un edificio biplanta que se fue deteriorando. Los pisos se fueron levantando y, por último, ocurrieron derrumbes. La casa ya era inhabitable; ella y su familia estaban registrados como albergados, pero en la práctica no fueron a ningún albergue por falta de capacidad y continuaron durante años en aquella casa. Un derrumbe en la casa colindante abrió un hueco en la pared con una viga. Pudo haber matado al hijo de la vecina si lo hubiese tenido en la cuna. “La cuna, la desbarató”. 46