gobierno como soporte para la conquista de altos índices de desarrollo humano, que se dice representan hoy un ejemplo a nivel continental y para todo el tercer mundo. Escasos son los textos dedicados a hurgar en la dramática realidad que sufren, desde hace decenios, los millones de pobladores de la Cuba profunda. Si acaso es posible encontrar( en las últimas ediciones) alguna que otra ponencia sobre problemas puntuales, esencialmente son valorados como consecuencia de la desintegración del campo socialista europeo y / o como reflejo de la crisis general que enfrenta el mundo. La devastación por el régimen de nuestras estructuras económicas y socioculturales, incluidas muy viejas tradiciones como el apego al trabajo, el respeto al derecho ajeno, a la ley y al orden, así como a la convivencia armónica, ha sido sepultada casi mágicamente bajo datos y números fríos con las que el régimen satura sistemáticamente las instituciones internacionales, tales como las infladas conquistas en materia de educación, salud pública, atención a la niñez y hasta en la lucha contra la discriminación racial y de géneros. Llevando por delante mañosas estadísticas, que de seguro servirían de herramienta a los investigadores, estudiosos, académicos, ya que no disponen de otros indicadores“ científicos” que no sean oficiales( algunos tal vez ni siquiera desean consultar otros), el régimen cubano debe haber planeado su aterrizaje en LASA. Del resto se ocuparía después la Sección Cuba, que cada año engorda más, como sapo bajo el sol, dirigida desde la Isla por personeros de la nomenclatura oficial, cuya misión es cumplir con los afanes legitimadores del régimen, pero aparentando representar una alternativa de intelectuales y estudiosos que, a título individual, defienden sus postulados, a la vez que descalifican y se esfuerzan por que no se conozcan o sean ninguneados los exámenes auténticamente alternativos sobre la realidad del país.
Tribulaciones de un panel
En el recién finalizado Congreso LASA 2015 tuve el honor de formar parte del panel de análisis Racismo y Raciocinio: Movimiento, Medios, Debate y Legalidad, junto a los destacados líderes antirracistas y miembros del movimiento de la oposición interna en Cuba Manuel Cuesta Morúa y Juan Antonio Madrazo Luna, además del doctor Juan Antonio Alvarado, de la Plataforma de Integración Cubana y Editor Jefe de la revista Identidades. Formaban también nuestro panel los académicos puertorriqueños Guillermo F Rebollo-Gil y Ariadna M Godreau Aubert, quienes, no sé si por accidente o por desprejuiciada elección, iban a verse en la incómoda disyuntiva de compartir espacio en el evento con un equipo que, aun siendo representación de Cuba, el país con mayor número de asistentes al congreso, estaba destinado a recibir tratamiento de minoría solitaria, con todas las postergaciones y la falta de deferencia que esto conlleva. Desde luego que ese trato no procedería en ningún momento de los funcionarios de LASA. Como invitados formales íbamos a recibir del anfitrión en San Juan las mismas atenciones que el resto de los delegados. No debió ser LASA, sino su muy activa y pujante Sección Cuba( en abuso de sus facultades como comisionada oficial de la Isla) la que se ocuparía de propiciar la ubicación de cada uno de los miembros de nuestra menuda subdelegación en un hotel distinto y bien distantes entre sí, sin la menor facilidad para comunicarnos y ni siquiera para poder vernos y cambiar impresiones más allá de los horarios en que el transporte del evento nos trasladaba al hotel Caribe Hilton, que era la sede principal, para que
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