Pensando en Cuba( Yasser)
En lo más hondo, el cubano se sabe“ especial”, incluso si esa singularidad consiste en generar mecanismos de defensa para continuas crisis, en una feroz adaptación en la cual ha perdido gran parte de su humanidad. Aunque reaccione contra la miseria, que parece ser su sello, y contra el adoctrinamiento al rechazar símbolos vernáculos, separa instintivamente lo que es suyo por derecho, no importa si es una abstracción o un sueño. Palabras como“ diálogo”,“ transición” y“ conciliación” aparecen cada vez con más frecuencia en ese país virtual que es Internet. El propio discurso oficial se ha visto forzado a incorporar, vocablos para contemporanizarse:“ progreso”,“ sustentabilid ad”,“ respeto a la diversidad”…“¡ Abajo la diferencia!”, exigen Maikel Extremo y La Alianza, dos proyectos de rap, desde esa plataforma de rebeldía que ha sido el arte alternativo y donde sí se ha usado la bandera cubana a plena conciencia.
Casa Cuba, Cuba Posible, son eslóganes que circulan denotando la intención del consenso y se añaden a adjetivos como“ participativo” o hasta el satanizado“ democrático”, flexibilizando un lenguaje donde por décadas solo cabían opuestos y radicalismos. La proyección objetiva de esa Cuba soñada se ha intentado sobre todo en Miami, pero solo puede completarse en un espacio de confluencia que ya empieza a esperarse, no tanto por las cuestionables aperturas económicas y políticas(¡?), sino como resultado de un proceso de desgaste. Más como una necesidad natural que como una esperanza razonada. Ese espacio de pluralidad verdadera entre los cubanos de adentro y los dispersos por el mundo es herencia indiscutible de todos, sin excepción, a quienes aún nos importa esta Isla.
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