importante sector social. Tampoco reconocieron el importante aporte de las mujeres afrodescendientes al movimiento feminista de la primera mitad del siglo pasado. No es con circunstanciales referencias en un programa televisivo que se hace justicia histórica. Figuras trascendentales como José Antonio Aponte, precursor de la independencia de Cuba en 1812; Evaristo Estenoz y Pedro Ivonet, líderes del Partido Independiente de Color( 1908-1912); el gran líder obrero Sandalio Junco o el líder comunista y excepcional orador Salvador García Agüero sufren casi total anonimato y desconocimiento.
El aniversario pasó y todos sabemos que Mariana y muchos otros merecedores de nuestra veneración y orgullo seguirán siendo víctimas del desconocimiento y la omisión, simplemente porque no cuadran al esquema de manipulación doctrinaria, pero la vigencia del legado y el ejemplo de la madre de los Maceo no dependen de esa manipulación demagógica. Esos valores de integridad ético-moral, de indeclinable compromiso patriótico y humanista, de firmeza intransigente contra la injusticia son muy importantes ante el reto de reconstruir la Cuba por la que Mariana llevó a sus queridos hijos a los campos de batalla.
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