Ideas Escrita Infinito | Page 41

Ella esta amordazada y amarrada a una silla. Yo no puedo creer que este aquí. Escucho una risa a mi espalda. Volteó con el arma apuntándole al corazón, no puedo creer que es mi jefe, quién me mira retador. La señala, me mira, luego se sienta espectador, mientras ríe, se burla de mí, la desgracia. Quiero matar al imbécil pero sería más fácil acabar con ella. No le dolería. Mientras estudio mis opciones escucho a lo lejos el llanto de un bebé. Eso me desconcentra. Ella patalea. Siento que me prendo en llamas. - ¡No, no, no! ¡Joder! Él se acerca a ella con su arma, no sé qué hacer, apunta a su cabeza y jala el gatillo. Muy dentro de mí estoy consciente de mi alma la ha mutilado. Me he quedado sin fuerzas, veo borroso. Me sujetan por la espalda, levantan el arma que tengo en la mano y delante de mí está el hijo que abandone, lo reconozco a pesar de los años que llevo sin verlo. Con una presión inmensa, disparo. Y mis ojos se llenan en lágrimas. Me derrumbo en el suelo, agotado. Mientras escucho entre los zapatos de charol que se alejan un teléfono sonar.