La Casa Museo Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo es un ícono del funcionalismo mexicano, pero su diseño original ignoró las condiciones de movilidad de una de sus habitantes y concentró los mejores espacios en el pintor más reconocido de la pareja.
Una obra de dos nombres, pero un solo protagonista
La Casa Museo Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo lleva el nombre de ambos artistas, pero su origen fue un encargo de uno solo. Diego Rivera solicitó al arquitecto Juan O’ Gorman un proyecto bajo los principios del funcionalismo: sin ornamento, con estructura e instalaciones a la vista. Construidas entre 1931 y 1932 en San Ángel Inn, las casas se convirtieron en referencia del modernismo mexicano. Sin embargo, detrás de sus icónicas fachadas en azul y
blanco existe una historia menos contada: la de una desigualdad inscrita en los propios muros.
El estudio perfecto, pero solo para uno
El volumen blanco con rojo, destinado a Rivera, fue diseñado con precisión técnica para la práctica pictórica. Contaba con un estudio de doble altura orientado al norte, con ventanas que garantizaban iluminación indirecta y homogénea durante todo el día. Un gran ventanal plegable permitía trasladar obras de gran formato al exterior. Cada detalle respondía a las necesidades de un pintor en pleno ejercicio creativo.
Una casa inhabitable para su propia dueña
El cubo azul, asociado a Frida Kahlo, tuvo un tratamiento radicalmente dis-
En la actualidad, el espacio funciona como museo.
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