Un invento de más de un siglo que sigue vigente
La historia del café filtrado moderno comenzó en 1908, cuando Melitta Bentz, una ama de casa alemana harta de encontrar posos en su taza, perforó una lata metálica y utilizó papel secante como filtro. Ese gesto tan cotidiano y tan brillante a la vez dio origen a un sistema que no ha cambiado en su esencia: el agua caliente atraviesa lentamente el café molido, el filtro retiene los residuos y el resultado es una bebida limpia, equilibrada y aromática. Más de cien años después, el principio sigue siendo exactamente el mismo.
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