y otros en los que se mezcla el diseño con la construcción; depende del cliente, el presupuesto y los objetivos. Nos gusta poder involucrarnos del 0 al 100, como decimos en el taller.
Home & home( H & H): Hablan de“ impregnar su esencia en cada proyecto”. ¿ Cómo describes esa esencia y de qué manera se traduce en decisiones concretas de diseño? Podría decir que la esencia del taller hacia los proyectos es esta persistencia en entender que la arquitectura va más allá de un simple muro; habla de la parte espiritual, de la parte fenomenológica, de lo que sucede en los espacios. Eso es lo que queremos impregnar en cada obra. Para nosotros, esa esencia es un entendimiento minimalista, cercano al budismo: la atmósfera, la luz, los árboles, la idea de que la arquitectura debe complementarse con el cielo, la vegetación y las vistas. Somos un ente que emplaza un elemento, una arquitectura, pero no somos ajenos a ese contexto. Buscamos ser muy conscientes de lo que hacemos y, con sensibilidad, tratar de mimetizarnos con el entorno, sin perder ese amor por la arquitectura, esa versión artística y romántica que a veces se pierde por la rapidez de las cosas. No olvidar la parte espiritual, no olvidar cómo vamos a hacer sentir a las personas, no olvidar cómo la luz impregna el espacio: esa es nuestra esencia, ser muy sensibles.
Home & home( H & H): Cereza 20 es una vivienda en la Zona Fundacional de Cancún que busca reinterpretar la materialidad histórica de la ciudad. ¿ Qué significa restaurar en un lugar como Cancún, donde la memoria histórica es relativamente reciente y aún está viva? Cancún tiene poco más de 50 años; es una ciudad muy joven y muy cambiante, con diversas corrientes históricas de pensamiento, arte, urbanismo y también temas políticos y sociales. Sigue en pañales en muchos sentidos, todavía en un proceso de encontrar su identidad. Mérida, por ejemplo, tiene una trayectoria más profunda. En Cancún, con el paso de los años, existió una arquitectura muy texturizada y rígida: volúmenes cuadrados, pequeñas curvas, acabados robustos. Hemos tratado de preservar esas características, que tienen una genética muy similar a la que ha existido siempre. Cereza 20 busca replantear cómo la arquitectura del centro de la ciudad sigue siendo contemporánea; lo único que cambia esa sensación es el
envejecimiento de la obra. Pero cuando la replanteas un poco-le das un nuevo color, otra textura, cambios de materiales- automáticamente vuelve a parecer contemporánea. Se trata de entender que hay que refrescar esa arquitectura, considerar la sensibilidad espacial; realmente es una arquitectura muy bonita la del centro. Lo nuevo, en cambio, ha perdido esencia; ha sido un tema más de desarrollo a nivel de masa. Pero la parte fundacional es hermosa, con patios, tragaluces, cambios de materialidad, mucha vegetación, árboles. Nuestro trabajo en Cereza 20 fue voltear a ver esa obra y proponer replantear la estructura, la forma en que se comportan los espacios, los materiales y los exteriores, para potenciar esa genética que ya tiene algo contemporáneo. Creo que trabajar en la ciudad no se trata solo de restaurar una obra, sino de embellecerla aún más, de ponerla en el lugar que se merece.
Podría decir que la esencia del taller hacia los proyectos es esta persistencia en entender que la arquitectura va más allá de un simple muro; habla de la parte espiritual, de la parte fenomenológica, de lo que sucede en los espacios.
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