Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 94

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron La misma cruz llevaba a sus espaldas el pianista inglés Clifford Curzon, que padecía una rara derivación de la licantropía, ya que en cuanto se apagaban las luces del escenario sus nervios salían a cazar, normalmente del chaqué hacia dentro, quedando desde entonces su actuación a merced del azar. El director sir Georg Solti lo recuerda en una estampa de 1957, cuando debutaron juntos en el Carnegie Hall con la Filarmónica de Nueva York. Para él, Curzon, por entonces de cuarenta y nueve años, era «un músico extraordinario, pero un hombre muy nervioso, y yo cometí con él un error psicológico terrible. Cuando me preguntó por qué no había seguido mi carrera de pianista le conté el problema de memoria que había tenido en el concurso de Ginebra. La historia le impresionó tanto que para la hora del concierto estaba hecho un manojo de nervios». En algunas naturalezas superiores la cosa no era para tanto. La memoria era como un plato suculento en cuya elaboración uno se guiaba o no por un recetario de cocina, de manera que si a mitad de la preparación se quemaba la materia prima por un exceso de cocción se consultaba el recetario y listos. Ya hubiera querido para sí Curzon el temple del pianista Arthur Schnabel, quien gozaba de una memoria asombrosa no exenta de algún episodio de abstracción stravinskiana, como el que sufrió tocando el Concierto nº 2 de Brahms con la Filarmónica de Nueva York bajo la batuta de Bruno Walter. En un momento dado el pianista se fue por un lado y la orquesta por otro, y como aquello no había forma de encauzarlo Schnabel apagó el fogón, ordenó parar a la orquesta y se acercó con toda naturalidad a Walter; hojeó su partitura, le golpeó la espalda en señal de agradecimiento, se volvió a sentar y reanudaron la marcha allí donde aún se veían marcadas las rodaduras del trompo. En otra ocasión Schnabel dejó claro que era un hombre de recursos. Había aprendido de Manuel de Falla que las corrientes de aire daban mucho juego en lugar de quitártelo, de manera que cuando abordando un ciclo de Schubert en el Town Hall de Nueva York tuvo un lapsus de memoria se salió 94 Preparado por Patricio Barros