Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 71

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron piensa. Cuando uno enciende la televisión para ver las noticias, aquel se hace predecible en muchos sitios y de muy proteicas maneras. Para mí lo verdaderamente inescrutable es la actitud del Pianista que se sienta en su banqueta y cuando coloca su dedo sobre la nota re del Concierto para piano nº 3 de Rachmaninov sabe que ya no hay camino de retorno, y que si el destino de un hombre es su carácter, el de un pianista es su memoria, la necesaria para cruzar una extensa obra con un silo lleno de notas en la cabeza y llegar hasta el final sin derramar una sola. En este capítulo vamos a enfrentarnos a verdaderas proezas cerebrales que dudo la ciencia biológica sea capaz de explicar, porque al final no depende del número de neuronas que se tengan, ni de la solidez de las conexiones sinápticas interneuronales, ni del mayor grosor del córtex cerebral, sino de algo contextualizable en las ciencias hidráulicas: dadme una palanca y moveré el mundo. O más bien: dadme una memoria y cruzaré ese mundo con un silo en la cabeza. Memorias grabadas a fuego Una cosa es la memoria que genera la idea a interpretar y otra la memoria inmediata que instala la idea en las extremidades y dicta los movimientos de las falanges a puro golpe de nota. Así es como la memoria se torna emisora, guía y receptora, todo a un tiempo. La memoria de un intérprete no ha de ser fotográfica, sino radiográfica, porque ha de interiorizarla, convirtiéndola no en la función, sino en el órgano. Déme una buena memoria y… ¡le moveré todo Rachmaninov! En el caso de Pablo de Sarasate la fórmula era: «Déjeme salir sin gafas al escenario y haré de mis dioptrías los corpúsculos memorísticos más eficaces». Para que se me entienda: el violinista pamplonés era tan presumido que con tal de no salir a escena a bordo de sus gafas debía memorizarse todas las partituras. 71 Preparado por Patricio Barros