Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Seite 471
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
desenlace Mahler le respondió: «Peor, mucho peor. Ha sucedido lo peor. ¡Ha
muerto el Maestro!». Se refería a Wagner.
Cazando, ma non troppo
La caza fue otra de las pasiones de algunos compositores. El contrapeso a
nuestro futuro capítulo del amor por los animales lo ponen quienes
bravuconeaban con tan discutibles hitos si habían de ser comparados con los
que lograban por medio de otras ráfagas tan distintas como eran las de su
inspiración. Ya hemos visto que cuando Puccini no empleaba su tiempo en
escoger entre el tono mayor o menor para sus óperas lo perdía eligiendo
entre la caza mayor o la menor. El tenor wagneriano Lauritz Melchior
gustaba igualmente de la caza mayor hasta el punto de emprender largos
viajes para regresar cargando a cuestas las pieles de sus trofeos, que
después se ponía para salir a escena. Haydn orbitaba como pocos en torno a
un sol que para él nunca se ponía: el mundo de la caza y de la pesca,
presumiendo siempre de la ocasión en que había abatido tres pájaros de un
solo disparo. Hasta Verdi cayó con gozo en la tentación de hacerse con las
artes de la escopeta, no poco chocante con la imagen de granjero que daba
al mundo, ocupado en el bienestar de sus muchos animales. El 10 de febrero
de 1860 (46 años) escribía a su editor Leon Escudier un año después del
estremo de Un ballo in maschera: «Ahora que ya no fabrico notas siembro
coles y judías, etc, etc., pero habida cuenta de que este trabajo no basta
para mantenerme ocupado, ¡¡¡¡¡¡he empezado a cazar!!!!!!, lo que significa
que cuando veo un pájaro, ¡pum! Disparo. Si le doy, estupendo, y si no,
¡buenas noches!». Verdaderamente profundo. Días después, en el mes de
marzo, escribe a su amigo Manani una serie de encomiendas entre las que se
halla la de cambiar su escopeta Saint-Etienne por una de Lieja de calibre 13-
14: «De todos modos quiero que pruebes la escopeta de Lieja y que te
asegures de que da en el blanco correctamente y sin retroceso. De lo
contrario no te la quedes. Pruébala con cinco o seis pizcas de pólvora». Carta
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Preparado por Patricio Barros