Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | 页面 456

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron almuerzo y un cóctel antes de la cena. Según el pianista, fueron sus dos grandes placeres en los últimos años de vida. La relación de Alban Berg con el alcohol se la dejó muy clara a su mujer Helene en una carta de 8 de junio de 1918 (32 años) por si luego quería buscarse a otro: «Para mí el alcohol tiene un significado muy diferente que para los demás miembros de mi familia: para mí es un asunto sagrado, como la música». Shostakovich no llegó a depender del vodka, pero papel pautado y botellas nunca faltaron en casa. Su hija Galina cuenta que a papá le gustaba citar un dicho ruso muy conocido: «El vodka malo no existe. Sólo hay vodka bueno y muy bueno». El tabaco sí era una convivencia en relación de dependencia. Su hija desvela que cuando viajó a Estados Unidos en 1949 (43 años) la mitad de la maleta la ocupaban cajetillas de la marca Kazbek. La segunda economía más querida La economía de palabras, ni más ni menos. Beethoven tenía un problema del que muchos nos congratulamos, y es que su cabeza componía a todas horas, algo que a una parlanchina como Bettina Brentano la tenía a mal traer. Cuando uno guardaba silencio para escuchar lo que Beethoven tenía que decir no hablaba y cuando uno hablaba para estimular su conversación él se ponía a componer en arranques impredecibles. «Algunas veces —decía la Brentano—, cuando se habla mucho rato con él y esperamos una respuesta esta es, de golpe, una explosión de sonidos: coge papel de música y escribe». Por el mismo camino iba la delación conductual del compositor suizo Schynder von Wartensee tras la visita que le hizo en diciembre de 1811 (40 años). Carta a su editor del día 17: «Es un hombre muy singular. Grandes pensamientos agitan su alma, que no puede expresarse más que con las notas; las palabras no le vienen con facilidad». Schumann y Wagner se conocieron en abril de 1842. El primero contaba treinta y un años, el segundo veintiocho. Ambos caracteres eran antagónicos en presencia y a buen seguro complementarios en la distancia, pero Wagner 456 Preparado por Patricio Barros