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Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
simboliza el perfil más quisquilloso al respecto. La banquetita de madera que
le regaló de pequeño su padre era el instrumento perfecto para pasar a la
historia del pianismo sin dejar rastro de imperfección, aunque sus medidas le
provocasen estar casi a ras de suelo y tener su barbilla casi a la altura del
teclado. Si alguien se la cambiaba por una banqueta en condiciones él de
inmediato cambiaba todas las condiciones para tocar en un concierto. Es
legendario su encontronazo con el director George Szell y la orquesta de
Cleveland a resultas de la altura propicia del piano, que al parecer iba en el
pack de la banqueta. Ordenando Gould meter unos tacos bajo las patas del
instrumento durante un ensayo perdió el director la paciencia por la demora
en la maniobra y contribuyó a agilizarla con un deseo muy expeditivo. La
frase la recordaba el propio Gould, que se aferró a su banqueta más que
nunca: «Me encargaré personamente de meterle una de esas patas por el
culo». A un tal señor Wright, comerciante de Ontario, le dio las gracias en
carta de 3 de junio de 1958 (25 años) por enviarle una silla plegable (modelo
503 del catálogo) para su examen, decidiendo quedarse con ella, si bien
Gould condenaba las sillas cuyo angulo entre asiento y respaldo era de
noventa grados, de manera que…:
Me preguntaba si por casualidad tenía algún otro modelo de
silla plegable similar a este en el que la inclinacion del respaldo
formara un ángulo algo más cómodo. Por ejemplo, el modelo
de silla 100 de la empresa London, del que hablamos, es algo
más confortable porque su ángulo es superior a noventa
grados. Si pudiera modificar ligeramente alguna de las sillas
que ya posee para corregir este ángulo me alegraría que me lo
comunicara y así probar la versión modificada.
Peor llevaba esa metafísica relación entre alturas y distancias el excéntrico
pianista ruso Vladimir de Pachmann, quien regulaba una y otra vez la altura
de la banqueta hasta que el público se desesperaba, momento en que se
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Preparado por Patricio Barros