Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Seite 424
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
paseo por el campo, de Herr Gustav Mahler con su Almschili». Realmente
encantador, aunque dudo que Herr Direktor hubiera dado su visto bueno a la
pública autopsia de semejante y frívola intimidad.
Si los dúos daban mucho juego, los tríos daban mucha guerra. Cada vez que
Albéniz, Arbós y Rubio se bajaban del escenario, se quitaban los esmoquin y
salían a celebrar sus triunfos era para echarse a temblar. Si todos los
músicos se guiaban en sus vidas por pesos específicos, en estos entraba
todo, incluyendo las bromas pesadas. Para aquel terrible trío las bromas
debían ser pesadas o, de lo contrario, eran como las palabras: se las llevaba
el viento. Lo que hicieron en un almuerzo en San Sebastián con el
impresionable Sarasate no tiene nombre. Así lo cuenta Pablo Casals a su
biógrafo Juan Alavedra:
Antes de empezar Arbós saca una botellita.
—¿Qué es eso? —pregunta Sarasate.
Arbós le enseña la etiqueta. Pone: «Veneno».
—He de tomar dos gotas antes de cada comida. Cuatro serían mortales.
Sarasate se pone pálido. Arbós se dispone a verter las gotas en un vaso de
agua. Sarasate se prepara para contar. Y de pronto Arbós dice:
—Estoy tan cansado que prefiero terminar de una vez con todo.
Y con gesto desesperado se bebe de un trago todo el contenido de la
botellita. Albéniz y Rubio fingen una expresión de espanto.
—¿Qué ocurrirá ahora? —preguntan con angustia.
Sarasate no puede ni hablar.
—Comamos, comamos —dice Arbós, como si se condujera con dificultad—.
¿Qué va a ocurrir? Seguramente la poción estaba caducada.
¿Payasos haciéndose pasar por músicos?
Verdadero veneno hubiera querido darle en algún momento Arbós a Albéniz
para ver si con la primera arcada se deshacía también de su insoportable
cursilería. Encontrándose juntos en París supongo que hicieron la vida
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Preparado por Patricio Barros