Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 42
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
sus manos a través de la propia Alma… El viejo Strauss dejó patente en no
pocas ocasiones su don de la oportunidad. Pocos años antes de morir acudió
con él a los festivales de música moderna de Donaueschingen, en el estado
alemán de Baden-Württemberg, donde escuchó un cuarteto de cuerda
firmado por Paul Hindemith. A su término preguntó por el autor y,
dirigiéndose a él, se interesó por el tiempo que había invertido en escribir la
obra. «Tres días», le respondió ufano Hindemith. Entonces Strauss enarcó
triunfal las cejas y atizó: «Eso mismo pensaba yo». No contento con ello y
quizá compadeciéndose del joven le animó a seguir, pero por otros
derroteros, así que añadió con extrañeza sincera: «¿Por qué compone usted
así? ¡Pero si con su talento puede hacer otras cosas!». Sería muy oportuno
conocer si este episodio fue antes o después de que Hindemith dijera de Una
sinfonía alpina: «Esta pieza es un verdadero camelo […]. Antes la horca que
componer música como ésa». Objeto de su agravio fue también el
mismísimo Verdi. Cuando en 1886 Strauss escuchó Aida en Florencia la
encontró «horrible, una auténtica música de indios». Sin embargo, en
Nápoles asistió a su Requiem y localizó en él «cosas espléndidas y originales
[…]. Me quedé incluso hasta el final». Bien, nos reservamos la interpretación
de esta última y en apariencia inocua frase.
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Preparado por Patricio Barros