Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Seite 411

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron Cuando uno abría una carta de Mozart siempre debía respirar hondo y prepararse para cualquier cosa. El retrato de la fotografía data de 1763, cuando el músico tenía siete años. Cuatro días después, el 9, su padre es el escogido: «Yo me acuso de haber vuelto a casa […] y […] haber hecho versos sobre toda clase de porquerías y sobre todo de cagadas y lamidas de culo». No contento con la retahíla Mozart la emprende de nuevo con su prima el día 13. La necesidad creciente de una autoverificación ontológica se hace evidente: «Desde hace casi veintidós años cago por el agujero que ya conocéis, y a pesar de ello todavía no se ha roto; sin embargo he cagado mucho y arrancado la porquería con mis dientes». Ya ese mismo día había cometido la torpeza de presumir el mismo grado de comprensión a todo el mundo, incluida a su primera amante, la Bäsle, a la que escribió: «Ahora debo terminar, eso es. Porque todavía no me he vestido y ahora comemos pronto para luego poder cagar, eso es». En aquella época escribía a su madre algunos de los pormenores más sensacionales del viaje que hacía con su padre de la Ceca a la Meca en cumplimiento de sus compromisos: «Hace ya más de ocho días que viajamos y ya hemos cagado en gran cantidad». En cuanto a sus proyectos más inminentes se ve que era incapaz de describirlos sin aquel referente auxiliador recurrente que era el aparato excretor: «En cuanto al concierto lo tengo de reserva para París; allí lo soltaré enseguida, con la primera defecación». El 28 de febrero de 1778 se centra nuevamente en su prima, quien al parecer no ha cambiado de dirección tras el envío de las primeras misivas: «¡Ah, caca! ¡Deliciosa palabra! ¡Caca trote, caca frote! Eso es lo que me gusta […]. Porque temo que mi caca no está seca y que (alguien) no tenga bastante si desea comerla». Es difícil saber si en el caso de Mozart fue antes el huevo o la gallina, o sea, la emulación o la ejemplaridad. Me explico: si fue la madre la que se contagió del hijo o el hijo quien lo hizo de la madre, dado que la señora no se quedaba corta en sus brotes coprofílicos, y si no 411 Preparado por Patricio Barros