Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Seite 409

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron amigo común asistieron los tres a su primera representación del El ocaso de los dioses y buena parte de esa noche se la pasaron en la habitación cantando a gritos el trío de Günther, Brünhilde y Hagen, hasta que la casera les expulsó de la pensión. Aún seguían cantando mientras hacían las maletas, mientras bajaban las escaleras y mientras hacían una peineta a la casera desde la calle. Mejor los culos que las témporas Ya hemos visto en otro capítulo cómo Haydn trataba de quitar hierro a la armadura de su ignorancia idiomática interpelando al lenguaje universal de la música. A eso se le llama confundir el culo con las témporas, como reza el dicho castizo. Quienes no lo confundían y llamaban pan al pan y culo a todo lo demás eran dos personajes tan dispares como Mozart y Verdi. Este último tuvo una peculiar forma de acompañar en el sentimiento a su amigo y libretista Francesco Maria Piave. Un 2 de noviembre de 1845 (32 años) le escribió: «¡Adiós, adiós, que te mantengas bien y que te den por culo!». Desconozco si era una orden o simplemente un deseo. En cuanto a Mozart le gustaba jugar con las palabras, pero mucho más cuando las instrucciones venían escritas en papel higiénico, porque ya no admite discusión que en algunos lapsos de su vida sus gustos eran tediosamente coprofílicos. Así su K.560, del año 1788, lo tituló Aufs Maul Scheissen, o sea, «defecar en la boca». Y el K.382c, de 1782, Leck mich im Arsch, o sea, «hazte dar por el culo». Su pasión por la anatomía era casi tan antigua como por la música. Así en una carta a su padre de mayo de 1770 (14 años) le transmitía sus más efusivos deseos: «Beso las manos de mamá y también la nariz, el cuello, la boca y el rostro de mi hermana y, ¡oh, qué mala es mi pluma!, el culo también si está limpio». Siete años después las cosas no habían cambiado mucho y daban pie a pensar que tras el geocentrismo aristotélico y el heliocentrismo copernicano el mundo conocía doscientos años después una tercera teoría trascendental: la de la válvula pilórica mozartiana. En carta a 409 Preparado por Patricio Barros