Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Página 376
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
con su atmósfera hedionda, y los enjambres de gorriones
luchando por los desechos, y las ratas en los rincones,
mordisqueando
vértebras
sangrantes,
experimenté
tal
sentimiento de horror que salté por la ventana y huí hacia mi
casa como si me persiguiera la Muerte y todo su horrible
cortejo. Pasaron veinticuatro horas antes de que me recobrara
del
efecto
de
mi
primera
impresión
y
me
negaba
absolutamente a escuchar las palabras anatomía, disección o
medicina, así que decidí morir antes que ingresar en la carrera
que me habían impuesto.
Llegado a casa sin cambiar sus convicciones su padre decidió no ayudarle ya
de ninguna otra forma, le suprimió la pensión de ciento veinte francos
mensuales desde enero de 1827 y Berlioz malvivió en una fría habitación de
un edificio en la Cité, falto de dinero y sobrado de demonios interiores.
El padre de Heitor Villa-Lobos era de los que no sabía si los huesos tenían o
no médula, así que envió a su hijo a la Facultad de Medicina para que se lo
confirmara, pero el sabio Heitor hizo bien en saltarse esa nonata etapa de su
vida y con dieciséis años optó por hacer feliz a la gente en lugar de
diseccionarla, así que se compró una maleta y se unió a un grupo de músicos
ambulantes que viajaba por todo el Brasil tocando serenatas para los
enamorados y viviendo de sus propinas. Pero cumplidos los veintiocho años
las cosas no parecieron irle mejor, ya que Arthur Rubinstein lo descubrió
durante una gira por Río de Janeiro tocando el chelo como fondo musical en
un cine de la Avenida Río Branco.
Sueños cargados de realidad y realidad cargada de sueños
Los cines daban mucho juego por entonces; para algunos era la forma de
hacer dinero, y para muchos más el único lugar donde hacerse adulto. Dmitri
Shostakovich, raro a rabiar, fue de los que optó por lo primero. Su padre
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Preparado por Patricio Barros