Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 357

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron por delante más de medio siglo para dedicarse a sí mismo y a su obra. Lo demás, como les ocurría a Strauss y a Mahler, poco podía importar. Debussy le caló a la perfección ya en 1916, y así lo transmitió por carta a su amigo Robert Godet: He visto hace poco a Stravinski. Dice «mi» Pájaro de fuego, «mi» Consagración, precisamente como un niño dice «mi juguete, mi aro». Y eso es, precisamente, un niño malcriado que de tanto en tanto hace una incursión en la música. También es un joven bárbaro que usa corbatas estridentes y pisa los pies de las señoras cuando les besa la mano. Cuando llegue a la vejez será insoportable. La radiografía está hecha no sobre una placa de plástico, sino sobre una base de costra de ácido arsénico. Pero Debussy no estaba ciertamente para hablar. Ya antes de ganar el Prix du Rome en 1884 con veintidós años era un muchacho insoportable e impertinente, de insaciable apetito si la dieta consistía en el amor propio con que se bastaba y jamás sobraba. En el Conservatorio de París ya era admirado sin cuartel a los diez años por su técnica pianística, pero muy poco después odiado por su altivez; cuando unos años más tarde su profesor de composición le preguntó alarmado qué diantres buscaba con aquellas extrañas tentativas armónicas Claude le abanicó con una respuesta que era todo un desaire: Mon plaisir, («Mi placer»). El compositor y director de orquesta Paul Vidal diría de él: Ignoro si Debussy logrará moderar su egoísmo. Es incapaz del más mínimo sacrificio. Nada gravita sobre él. Los padres no son ricos y, en lugar de utilizar el dinero de sus lecciones para mantenerlos, se compra muchos libros, curiosidades, grabados y ese tipo de cosas. Su madre nos ha mostrado cajones llenos de esos objetos. 357 Preparado por Patricio Barros