Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 349
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
Capítulo 11
Yo soy yo y mi ombligo (viaje al centro de la egolatría)
Contenido:
· No lean ustedes altivez, sino autoafirmación
· Pagados de sí mismos (y a precio de oro)
· Only Beethoven…
· Una extraña enfermedad llamada humildad
· No traten de imitarme, por favor
En la mitología clásica Narciso se acercaba a un charco y caía presa de la
fascinación al ver reflejado en él su rostro, percibiendo de golpe una belleza
que hasta entonces le había circunvalado por alguna carretera secundaria. El
mito de Narciso es uno de los más vacíos de contenido que existen en el
laboratorio mitológico, porque a su vez la cabeza del protagonista estaba
más vacía que los bolsillos del pantalón de Satie. El narcisismo de los
músicos era un fenómeno muchísimo más complejo, porque provenía del don
creador (o del don para interpretar con sublimidad lo creado por otros), lo
que suponía un desdoblamiento del hombre hacia la obra y una pérdida de
referencias al utilizar la creado como receptáculo de toda la experiencia vital.
El drama estaba en que el creador se vaciaba para verter su decurso vital en
el molde de la criatura, y cada vez que quería encontrarse a sí mismo sólo
podía encogerse como un contorsionista y plegarse a aquel molde. Pero las
referencias perdidas se recuperaban con la admiración del público; sólo esta
les devolvía a su lugar, que no era el cuartucho de Satie, ni el laboratorio de
Borodin, ni la cabañita de Mahler o la celda del abate Liszt, sino el mismísimo
palacio de la madre de Blancanieves. Todo un regalo para la autoestima. Y
todo un peligro, o, qué quieren, ¡todo un desafío!, porque en alguna parte
del Antiguo Testamento figura que Yavéh difícilmente perdona a los que
pecan de altivez, pero en otra, caray, se dice que Yavéh vomita a los tibios,
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Preparado por Patricio Barros