Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 324
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
escenario. Además de eso hubo varios fallos en el cambio de escena, de
modo que al final, aunque Wagner fue llamado a saludar durante una media
hora, no se dignó a salir de su camerino. Allí se quedó, abatido y colérico
hasta que se marchó. Parecida fatalidad le había visitado años atrás, el 12 de
septiembre de 1862, cuando se estrenó Lohengrin en Fráncfort estando
Wagner en el podio. La dirección del bellísimo preludio resultó un primor por
el que fue largamente ovacionado, pero a partir de ahí las cosas se torcieron
y lo que quedó fue la impronta de un clarinete en el primer acto que, por
falta de espacio en el foso, no se le encontró mejor sitio que en la primera
fila del patio de butacas, entrando tarde todo un compás y debiendo ser
acallado por el propio compositor. La sorna visitó el teatro en el tercer acto,
cuando Wagner dio entrada demasiado pronto a las trompetas que entre
bastidores tocaba en mi bemol, llegando a una distorsión infernal una vez
que se encontraron con las trompetas que entraban en mi natural junto al
escenario. Ya las óperas de Wagner parecían venir gafadas desde sus
primeros alumbramientos. Das Lieberverbot (La prohibición de amar),
compuesta en 1834 con veintiún años, estuvo marcada por la mala suerte
desde su puesta de largo en el estreno, pisando el vestido en numerosas
ocasiones. La más llamativa fue la que protagonizó el tenor principal, quien
perdió la memoria a menudo, siendo de algarada general verle pasearse por
el escenario cantando fragmentos de óperas de los franceses Daniel Auber y
Ferdinand Hérold. La segunda función fue un fracaso, contabilizándose tres
personas en toda la platea, no se sabe si en el mismo palco o en distintos,
pero lo peor (o lo más interesante) fue el escándalo que se armó al otro lado
del telón un cuarto de hora antes de alzarse, ya que la cantante principal
tenía un affaire con el tenor segundo y recién descubierto esto por el marido
le había llevado a vengarse de un soberbio puñetazo. El resto del reparto
tomó partido en la diatriba, se asignaron roles tras el telón y no ante él y
todos se sumaron a la pelea, de manera que la función se suspendió «por
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Preparado por Patricio Barros