Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 319
Historia insolita de la musica clasica I
www.librosmaravillosos.com
Alberto Zurron
a interpretar para todos sus Trois morceaux en forme de poire (Tres piezas
en forma de pera), pero antes del primer acorde la mayoría del público ya
estaba enzarzado en disputas que nuevamente hubo de disolver la policía.
Algunos recuerdan a Breton golpeando a un individuo con un bastón y
abofeteando a otro. Yo no dejo de preguntarme qué hacían dos gallos en el
mismo corral…
Ravel también tuvo su turno en este petite apocalypse que era el estreno de
una obra burladora de la ortodoxia musical. La primera pieza que escribió
para orquesta fue la obertura Shéhérazade, en mayo de 1899 (24 años), que
dirigió además el día del estreno. Al parecer la obra hacía aguas por todos
lados y el público demostró su interés con abucheos. Sólo un héroe, el
pianista español Ricardo Viñes, buen amigo del francés, tuvo el valor de
ponerse en pie y, entre vítores y vivas entonados por él solo, aplaudir como
un fanático. El propio Viñes recogería en su Diario: «Ravel lo merece
realmente, porque tiene talento y es joven e incomprendido por todos».
Ya vimos en otro capítulo como el enfant terrible ruso, Serguéi Prokófiev,
revolucionó y volvió del revés los fundamentos de la composición pianística,
trayendo de cabeza al público, a la crítica y a los jurados, incapaces de
asimilar ordenadamente aquel nuevo lenguaje de los tiempos que se les
venía encima sin avisar apenas. El estreno de su Concierto para piano nº 2
supuso el bautismo de fuego de aquel descreído en todo lo que no fuera su
concepto de creación musical, ajena a los dictados y tendencias impuestos
por los Conservatorios de Moscú y San Petersburgo, anarquizando las trazas
melódicas según la línea hasta entonces conocida y fragmentándola en una
sucesión de ingeniosas y muy controladas explosiones. Veamos lo que
publicó Peterbúrgskaya Gazeta el 25 de agosto de 1913 sobre aquel estreno:
«[…]. En el público hay perplejidad. Algunos están indignados. Se levanta
una pareja y corre hacia la salida: “Con esta música se vuelve loco
cualquiera”.
Las
localidades
se
vacían.
Con
una
combinación
implacablemente disonante de los metales, el joven artista termina su
319
Preparado por Patricio Barros