Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 308

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron su impresión de aquel barco en trance de hundimiento, recordando cómo las damas de alta sociedad se escupían unas a otras en los palcos, viéndose también bofetadas aquí y allá e intercambios de tarjetas de visita para retos a duelo. «Los bailarines lloraban entre los bastidores», señaló desolada. También Richard Wagner se cambió tarjetas de presentación con la tradición, dado que cada nueva función constituía un morboso desafío a las reglas preestablecidas. Óperas hoy absolutamente consagradas, que no acusan una sola fisura en nuestra emoción y nuestra aceptación, no pasaron sin embargo el día de su estreno el límite mínimo en su prueba de salto de altura. Casi siempre terminaban derribando la barra con los pies. Y los pies eran comúnmente de los espectadores, con sus pataleos. Esto es lo que pasó con Tannhäuser en su primera representación francesa, el 13 de marzo de 1861, dieciséis años después de su estreno en Dresde. La falta de previsión de Wagner y su egolatría llevaron de la mano al fracaso su primera gran ópera, y es que no había nada como consultar un manual de costumbrismo del país donde uno deseaba poner a pastar sus obras, para saber de qué hierba estaban hechos sus campos. Cuando le hicieron notar que su ópera no llevaba ballet en el segundo acto y que aquello podía suponer una afrenta en un país habituado a tal intercalado, el alemán se negó en redondo a ridiculizar de aquella manera a sus personajes en el capital episodio del concurso de canto. El caso es que al estreno asistió un grupo de niñatos del Jockey Club que se propuso y logró dinamitar el segundo acto con silbidos y chirridos de silbato. Como quiera que en la segunda y tercera representación procedieron los mismos desaprensivos con las mismas maniobras, Tannhäuser se cayó finalmente de las carteleras. «¿Qué pensará Europa de nosotros? —escribió profundamente avergonzado Baudelaire en su ensayo Richard Wagner y el Tannhäuser en París—. ¿Y qué dirá de París el pueblo de Alemania? Este puñado de canallas ha traído la infamia sobre todos nosotros». Piénsese que el contrato suscrito con Wagner incluía diez semanas de representaciones, y que el montaje de la obra había requerido 308 Preparado por Patricio Barros