Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 297
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
material folclórico. Durante el café, mientras fumábamos
grandes habanos, nos hicimos amigos.
Sustine et abstine (Soporta y abstente). Sun Tzu debió abrir su arte de la
guerra con ese consejo implacable, por conjugar aquello que los griegos
conciliaban como un binomio indisoluble: kalòn-kakòn. Verdad y belleza.
Hemos visto como algunos músicos se granjearon una parcela salvaje de
eternidad a costa de soportar sin abstenerse. No venían obligados a ser
valientes, sino todo lo contrario: hubieran debido venir al mundo con la
cobardía codificada como una garantía de supervivencia, dejar los duelos y
los ascensos alpinos a quienes creyesen en el más allá y en los infiernos.
Alguien debió preocuparse por absolverlos de seis de los siete pecados
capitales y dejarles tan sólo con la pereza, condenados a pecar sin ser
expulsados de ningún paraíso, pero con la pereza suficiente como para dejar
dormir sus pistolas en los estuches y la brújula tan apagada como el
despertador, sin conocer más movimiento que el de izquierda a derecha del
cepillo de dientes. Pero los dioses, en su bondad infinita, también les dejaron
pecar de hybris, creerse Sísifo y Prometeo a un tiempo, permitiéndoles que
con sus cabezas hirieran las estrellas y bajaran la pendiente de la gloria sin
un solo punto de sutura en la cabeza, dejándoles robar el fuego para, una
vez abajo, echarlo a rodar por las partituras.
Cualquier puerta cerrada de golpe duele.
La música tiene la rara virtud de calcinar.
Cualquier partitura hermosa nos ha dejado siempre un rastro de ceniza en
los oídos.
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Preparado por Patricio Barros