Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 287

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron Así llegamos a Gollig, donde aparecen ya las primeras altas e inaccesibles montañas, a través de las cuales, por terroríficos barrancos, se llega al pasadizo de Lueg. Avanzábamos muy lentamente, agarrados a las rocas, teniendo a ambos lados terribles montañas, de tal manera que el mundo aparecía repentinamente encerrado y como amurallado. Al llegar a la cima de la montaña se puede ver una espeluznante cañada, y esta vista te estremece el corazón. Tres años después Schubert emitía su último aliento y Vogl recuperaba el suyo, justo para llegar a tiempo de cantar el Viaje de invierno por primera vez al mundo. También Strauss (Richard) sacaba músculo biográfico en los títulos de sus obras: Una sinfonía alpina, Don Juan, Una vida de héroe… Incluso al componer Así hablaba Zaratrusta me atrevo a aventurar que no pensaba en Nietzsche ni en sus paseos con Mahler, sino en su esposa Pauline, cuya fraseología era para él dogma de fe. A Strauss le ocurría lo que a James Joyce, que no podía escribir sobre algo si antes no lo experimentaba en sus carnes, habiendo llegado a rogar a su esposa Nora un lance infiel para poder sentir la quemazón hasta de las caries y plasmarlo de forma creíble en su Ulyses. Cuando decidió ascender el Ettaler Manndl, un pico de 1.636 metros alzado en los Alpes Bávaros, dejó en paz a los tenores, seres indudablemente necesarios, y optó por un diputado del Parlamento alemán, al que se aseguró durante la escalada con un cordel Kaiwi. El descenso fue un trance feliz, sobre todo para el diputado, pero más lo fue la llegada al refugio de Starnberg, donde Pauline les esperaba. Presa de los nervios corrió a su encuentro, echó las manos al cuello de su esposo y la sorpresa del músico fue notable al comprobar que no era para apretárselo. Pauline se limitó a constatar la realidad: «Richard, eres un héroe». 287 Preparado por Patricio Barros