Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 255
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
Schönberg en estado puro. Ciertamente la música de Schönberg era tan
compleja y avanzada para la época que difícilmente podía inspirar a otros
músicos forjados en la tradición, pero a cambio el personaje inspiraba algo
para él más rentable: compasión. En el verano de 1910 (35 años) la penuria
que atravesaba, con dos hijos pequeños a cuestas y varias obras que no
lograban ver la luz editorial, le hizo pedir ayuda a Gustav Mahler,
confesándole que no tenía ni para pagar el alquiler. «Con trescientos o
cuatrocientos florines me bastaría», le escribió. Mahler le envió al día
siguiente aquella cifra multiplicada por varias unidades: ochocientas coronas.
Pero en agosto de 1911, muerto ya Mahler tres meses antes, nada pudo
pedirle cuando un ingeniero demente le amenazó de muerte y tuvo que
poner los pies en polvorosa con toda la familia, huyendo de Viena a Múnich.
Su situación era desesperante, tanto que esta vez fueron sus colegas Berg y
Webern quienes trataron de echarle un capote. Carta de Webern a Berg el 11
de agosto de ese año: «Tenemos que conseguir entre los dos mil coronas».
Su sorpresa fue considerable cuando un mes después el dinero no le llegó de
estos, sino… ¡de Mahler!, quien se ejercitó en el contrapunto de la
generosidad para con Schönberg hasta el final, y es que alguien mantenido
deliberadamente en el anonimato le había comprado meses atrás tres
cuadros necesitados de urgente venta para poder comer. Cuando el 13 de
septiembre de 1911 Schönberg cumplió treinta y siete años recibió una
entusiasta carta de Webern, quien por fin se había hecho con el nombre del
comprador: «Él no había querido que usted se enterase, pero ahora ha
pasado ya a una beatitud eterna y no creo que él quiera que usted no lo sepa
jamás. […] GUSTAV MAHLER. Su amigo Webern».
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Preparado por Patricio Barros