Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 250

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron Tampoco Fritz Kreisler tenía mucho más que hacer en 1946, a pesar de que aún le quedaban quince años para irse de este mundo con la ligereza de un pizzicato, así que resolvió irse poco a poco y desnudo, como los hijos de la mar, empezando por vender los violines de su colección a otros músicos para terminar por entender que la caridad estaba en su propia cartera y no en la de los demás, así que en 1949 optó por donar su colección de libros e incunables a la Fundación Goleen Rule y al hospital Lenox Hill, cada uno de los cuales obtuvo cien mil dólares por las ventas. En 1952 donó su Guarnerius a la biblioteca del Congreso. Enrico Caruso tenía aquella bondad innata de Johannes Brahms, quien repartía caramelos y golosinas por las calles, como Paderewski por las suyas, para hacer feliz a la rapacería. Caruso siempre había tenido muy claro eso de que si no se hacía como niño no entraría en el reino de los cielos, así que en Navidad se disfrazaba de Santa Claus y hacía aspavientos al cielo para que el buen Dios advirtiera las mercancías con las que traficaba en aquellas fechas señaladas. Frank Garlischs, tesorero del Metropolitan de Nueva York, contaba como un buen día por Navidad entró Caruso portando una fuente con piezas de oro que empezó a repartir indiscriminadamente. Tampoco era difícil verle extendiendo cheques de quinientos dólares a músicos necesitados, al igual que su compatriota Puccini, sólo que este para cambiarlo por uno de tres mil con la firma de otro. 250 Preparado por Patricio Barros