Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 238

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron seguido de la lectura hizo dos cosas: romper la nota y romper su matrimonio, llegando incluso a consultar con un abogado matrimonialista para divorciarse. Al final y tras varios días de discusión se deshizo el enredo, pero Strauss utilizó aquellos hilos veinte años después para componer al telar una ópera basada en aquel lance: Intermezzo. La esposa de Debussy no se llamaba Pauline, sino Gaby, aunque comulgaban de caracteres casi idénticos, gracias a los cuales tanto Richard como Claude verificaron muy de cerca la temperatura del infierno. Fuego se declaró un día en casa del francés, un fuego bastante peor del que habitualmente solía encender para prender sus cigarros, porque en aquel caso lo llameante era su inestable esposa; en tal estado se la encontró mientras blandía una carta de amor extraconyugal que había encontrado por azar en la chaqueta del autor de Fuegos de artificio, si bien la escena que le montó no tuvo seguramente nada de artificiosa. Corría febrero de 1897 (34 años) cuando Debussy se compadecía por carta a su amigo Pierre Louÿs: «No podemos eliminar los besos de una boca o las caricias de un cuerpo con una simple goma de borrar. ¿Te lo imaginas? Resultaría un gran invento, una goma de borrar que hiciera desaparecer las huellas del adulterio». A brazo partido todo son pulgas Pero además de nuestro apellido todos adoramos cada parte de nuestro cuerpo: las internas porque nos permiten engancharnos a la vida; las exteriores porque nos permiten engancharnos al mundo. Sin embargo a lo que Arthur Rubinstein se enganchó un día fue a un anzuelo en una jornada de pesca con el conde Potocki, y en la parte donde más podía doler a un hombre que se dedicara al piano. Horas después tenía su dedo preocupantemente inflamado, de manera que el propio conde le quitó el vendaje y emitió el diagnóstico, confirmado después por un médico parisino: panaris. O se intervenía el dedo o se perdía para siempre la movilidad de la 238 Preparado por Patricio Barros