Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Seite 223

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron Durante mi estancia en Viena no me aparté de la música. Comencé la carrera de piano. Estudié con Josef Hoffman y tenía todas las cualidades necesarias para llegar a ser un pianista de primera línea. Pero padecí entonces una grave neuritis: tuve dificultades con los tendones situados entre los dedos índice y corazón. Y realicé los intentos más descabellados para curarlos. En el fondo prefería arruinar mis manos a claudicar. Sencillamente, me negaba a tener en cuenta mi enfermedad. Fue su mujeriego profesor de piano quien precisamente le propuso el adulterio pianístico para irse a los brazos de otra mujer: la dirección orquestal. La misma mala suerte corrió el compositor y violinista Rodolphe Kreutzer, el ilustre dedicatario de la sonata para violín y piano nº 9 de Beethoven (a pesar de que nunca quiso tocarla), quien vio su exitosa carrera truncada en 1810 (45 años) cuando, disfrutando de unas vacaciones, volcó su carruaje y su brazo se partió, condenándole a la enseñanza y la dirección orquestal. Las distracciones siempre han jugado muy malas pasadas en quienes la abstracción artística o científica era moneda corriente. Pierre Curie murió atropellado por un coche de caballos, Antonio Gaudí por un tranvía y, en esta escala de progresión tecnológica, el venerado violinista Fritz Kreisler se libró de la muerte por los pelos de su arco cuando un día de 1941 (66 años) fue derribado por un camión al cruzar distraídamente la calle 42 de Nueva York. El resultado fue una fractura de cráneo y graves lesiones internas, un cuadro que no logró destruir al coloso tras dejarle, como al de Rodas, sólo intactos los pies y varios días en coma. Cuando se recuperó de una forma un tanto milagrosa se vio que padecía una extraña amnesia durante la cual sólo hablaba latín y griego. Pero llegó el fatídico momento, cuando Kreisler señaló con los ojos a su esposa no las Obras Completas de Esquilo, sino su violín. 223 Preparado por Patricio Barros