Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 219

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron alojado en un lugar muy diferente: la chatarra de aquella carrocería. Un brutal accidente, del que ambos salieron ilesos, dejó al director sin coche y con una larga desmotivación, según palabras de su secretaria. Quizá también con un amigo menos. Dedos sometidos al pasapuré El afamado pianista y futuro primer ministro de Polonia, Ignacy Jan Paderewski, amaba sus dedos hasta llegar a olvidarse de ellos. Antes que él sólo un pianista había logrado arrebatar a los auditorios hasta el paroxismo, Liszt, de manera que Paderewski se propuso emularlo. Cuando llegó a los Estados Unidos un 11 de noviembre de 1891 (30 años) para encarar su primera gira por este país («[…] en el transcurso de 117 días intervine en 107 conciertos y asistí a 86 cenas», declaró a un periodista) le precedía tal fama que necesitó ayuda policial para hacer viable su acceso a los teatros. Dado que esta gira iba a imprimir un valioso hiato en su carrera la preparó tocando diecisiete horas diarias durante una semana, de manera que a mitad del ciclo padeció un serio desgarro muscular en el anular que le provocó la anulación del dedo y la necesidad de rehacer sobre la marcha toda la digitación de su repertorio. A ello contribuyó un afinador poco informado acerca de las indicaciones que el pianista suministraba para regular la potencia percusiva del Steinway. El drama se desató en una fría noche de enero de 1892, en su concierto de Rochester, Nueva York. Paderewski lo cuenta así en un apunte autobiográfico: Como de costumbre, ejecuté dos o tres acordes iniciales y, de pronto, sentí que algo se quebraba en mi brazo. Luego sobrevino un agudo dolor. Tuve la sensación de que debía alejarme de allí, de que jamás volvería a tocar el piano. Naturalmente, dominé la sensación en un segundo, porque me di cuenta de que sería desastroso si hiciera tal cosa. Pero en esos momentos uno ve todo negro. Pensé que era el final, 219 Preparado por Patricio Barros