Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | 页面 209
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
en La Scala la solución de cualquier ayuntamiento que se precie: imponer
multas; pero cuando se enteró que el poderoso duque Uberto de Visconti,
presidente del teatro, había eximido de las mismas al cuerpo de bailarinas
(váyase a saber por qué razones) le sacudió la ira y le prohibió subir al
escenario en lo sucesivo, por lo que el duque hubo de disfrutar de aquel
cuerpo en otros lugares más o menos apropiados. En definitiva, a Toscanini
no había quien se le pusiera por delante, de manera que tener a todo el
mundo detrás le había convertido en un experto en el arte de dar coces.
Cuando en 1929 viajó a París con la Filarmónica de Nueva York para tocar el
Bolero de Ravel este fue primero un manojo de nervios, pero después de la
función un manojo de espuelas cuando se dirigió a Toscanini recriminándole
a gritos la dirección de su obra dos veces más rápido de lo que figuraba en la
partitura. El italiano le salió al paso con la flema de un enterrador: «Un
bolero no es una marcha fúnebre». Como esto era cierto Ravel se desinfló y
perdonó a Toscanini lo que a ningún otro hubiera podía perdonar: «Usted,
pero nadie más». No es de extrañar que al de Parma se le tratase con tal
consideración; cuando una obra caía en sus manos tenía un derecho superior
al de veto: el de cancelación una vez iniciada. Una de las varias y severas
medidas que adoptó cuando accedió a la dirección de La Scala fue la de
prohibir los bises en plena función, tradición inveterada necesitada de su
tiempo para implantarse, pero no para el maestro. Dirigiendo Un ballo in
maschera rugió el público para que un aria fuese repetida, a lo que Toscanini
respondió cruzándose de brazos y esperando silencio. Como el auditorio no
diera su brazo a torcer el maestro tiró la batuta al suelo, abandonó el
escenario, recogió sus cosas del camerino y se marchó del teatro. He aquí el
hombre…
Las entrañas como instrumento de tortura
El director y compositor germano Oskar Fried adoraba hasta tal punto dirigir
la música de Mahler que cuando se la quitaban de la batuta reaccionaba
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Preparado por Patricio Barros