Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Seite 204

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron Cuando Verdi saltaba al escenario en los ensayos todas las gargantas se hacían un nudo. La imagen le representa en la gélida San Petersburgo de 1862, donde estrenó La forza del destino. Gabriel García Márquez siempre dijo que escribía para que le amasen. Mahler iba por el mismo camino, pero era mucho más autosuficiente, ya que se amaba a sí mismo lo suficiente como para no depender de importaciones en su balanza de pagos afectiva, y como ese cupo ya estaba resuelto decidió que ya sólo podía subir peldaños trabajando para que le temiesen. Y vaya si lo logró. El problema de Mahler es que tenía un ínfimo umbral de tolerancia al dolor cuando se trataba de soportar a los músicos de la orquesta. Estos ni siquiera eran tratados como medios para un fin, sino como mediocres sin utilidad alguna. Lean el extracto de esta carta y comprenderán cuál era la carne más apetecida para aquel león: ¿Crees que a esta gente le importa avanzar y aprender? Para ellos el arte no es más que la vaca lechera que les da de comer y les permite vivir lo más agradable y cómodamente que pueden. Cierto es que, entre ellos, los hay más diligentes y mejores, y con Estos habría que tener más paciencia de la que yo estoy en condiciones de aguantar. Porque cuando uno no acierta a tocar a la primera lo que está escrito en la partitura me dan ganas de matarlo allí mismo y la emprendo a gritos contra él y le saco de quicio hasta el punto de odiarme de verdad. Si ponemos voz a los músicos los testimonios nos llegan en forma de pretéritos verbales que sólo podían conjugarse con un sustantivo: alivio. Cuenta el bajo Gerhard Stehmann que al maestro Mahler no le hacía falta imponer silencio en los ensayos generales, ya que «nadie se atrevía a moverse, mucho menos a cuchichear». 204 La soprano checa Ernestine Preparado por Patricio Barros