Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 187
Historia insolita de la musica clasica I
www.librosmaravillosos.com
Alberto Zurron
Stravinski era un hombre que también se preocupaba mucho de los demás,
pero más que por compasión por algo a lo que Freud llamaba neurosis de
transferencia. Así es como en 1934, con cincuenta y dos años, decidió por
pura precaución operarse de apendicitis al saber que su hijo Theodor, tras
sufrir un ataque, había hecho lo mismo; pero no contento con ello Stravinski
obligó a sus otros dos hijos, como también a su por entonces amante Vera
de Bosset y a algunos de sus amigos, a pasar por el quirófano para evitar
males mayores. No era recomendable encontrarse con Stravinski y confiarse
a un abrazo demasiado largo: ¡siempre terminaba por encontrarte algo que
no estaba en su sitio! Al margen de esta singularidad uno podía viajar
completamente tranquilo a su lado porque, salvo para la falta de inspiración,
tenía pastillas para todo, tal era el cerril forcejeo que a sus ochenta y cinco
años mantenía con la enfermedad. Su biógrafo y amigo de entonces, Robert
Craft, apunta en una entrada de su Diario el 25 de septiembre de 1967:
«Stravinski lleva su propio inventario farmacéutico y sus propios registros de
las medicinas que consume, trasladando esta información a un dietario rojo,
y en esta extraordinaria crónica anota incluso un estornudo y un golpe de
tos. En días mejores las recetas están completamente especificadas y las
reacciones elaboradas con detalle».
¿Por qué no habré nacido mediocre?
En fin, sirva como constante que todos ellos dieron su vida por la música,
pero no fueron pocos los que hubieran sacrificado esa misma música para
sentarse un día relajadamente ante una cerveza con las partituras aún
volando balcón abajo y declarar: «¡Soy libre!». Pablo Casals fue uno de ellos.
Sabiéndose propietario de un don intuyó desde joven la vida de esclavitud
que le aguardaba y tentado estuvo de abandonarlo todo. Pero había un
problema: que Dios estaba ahí, y si ya era dado al cabreo con aquellos que
pecaban de altivez mucho más lo era con los que le desobedecían sin
excusas creíbles, así que desde la voluta hasta la pica del instrumento Casals
187
Preparado por Patricio Barros