Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | страница 185

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron Brahms era otro prototipo de artista a la fuga ya desde que levantaba la persiana por las mañanas. Su necesidad de soledad terminó por ampliarla a círculos concéntricos más amplios, cerrándose a toda amistad en los últimos años de su vida. Cuenta Eugenia Schumann, hija del gran Robert, cómo una vez le oyó afirmar con notable vehemencia: «Yo no tengo ningún amigo, así que si alguien les dice que es amigo mío no le crean». Músicos y atalayas: vigilancia a tiempo completo Pero al margen de esas fobias más o menos convencionales y participativas de toda la comunidad mediopensionista son destacables otras un tanto… específicas. Paderewski era un franco enemigo de la melancolía, que normalmente mantenía a raya, en concreto con la raya de los estadillos bancarios que mensualmente le remitían sus bancos. Pero lo que ya no tenía solución era su fobia al color negro y a la muerte, rechazando cualquier lectura de los característicamente fúnebres compositores y escritores rusos. El llanto de una persona cercana ya le ponía sobre alerta, forzándole a un inmediato optimismo compensador, disparando alegría por doquier, organizando juegos, contando chistes y anécdotas, e incluso repartiendo pasteles y dulces entre los niños por las calles, todo por un redentor egoísmo, por evitarse a sí mismo la visión de una sola nota fúnebre al margen de las muchas que, para su desgracia, ya se encontraban en las partituras de su chocante especialidad: ¡Chopin! Serguéi Diaghilev, el poderoso director los Ballets Rusos, turnaba sus peores pesadillas entre el fracaso económico de sus producciones y la posibilidad de que le saliera un forúnculo en algún rincón de aquel templo que era su cuerpo, habiendo muerto precisamente por la infección de uno de ellos. Cuando le dieron la luctuosa noticia a Prokófiev, este no salía de su asombro. Véase una entrada de su Diario en 1929: «[…] En mi mente iba madurando la realidad. Él siempre había tenido miedo de los forúnculos. De hecho cuando a mi vuelta de Rusia acordamos reunirnos faltó a la cita porque tenía 185 Preparado por Patricio Barros