Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Seite 126
Historia insolita de la musica clasica I
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Alberto Zurron
padre en persona fue a la tienda y trajo el coche hasta casa
conduciéndolo él mismo. El coche anduvo a duras penas. Al
aparcar el automóvil cerca de nuestra casa mi padre lo cerró y
ya estaba a punto de marcharse cuando oyó la voz de un
conductor que le llamó la atención: «Oye, tú, el de las gafas.
¡Mira a ver qué has hecho con tu coche!». Mi padre miró y se
dio cuenta de que las ruedas estaban humeando. Resultó que
todo el recorrido desde la tienda hasta casa había conducido
con el freno de mano puesto.
En realidad Shosty no sabía siquiera accionar un magnetofón. Al final de su
vida trabó amistad con su biógrafo y músico, Krzysztof Meyer, quien en una
ocasión le llevó a su casa la grabación de su Concierto para violín y de una
sinfonía, pero el anfitrión abrió los brazos desesperado, rogándole que se
esperara a su mujer para colocar la cassette en el aparato. «Se sorprendió
mucho al mostrarle yo lo fácil que era hacerlo», escribió más tarde el
biógrafo. A Glenn Gould, sin embargo, le encantaba conducir, pero, por el
contrario, repelía todo aparato que implicara cualquier manipulación para su
funcionamiento. Difícilmente era capaz de abrir una lata de conservas o
cambiar una bombilla, y cuando una vez se aventuró a utilizar la cocina en
su casa de campo se declaró un incendio en el que hubieron de intervenir los
bomberos.
Tan desastroso como Gould para las actividades más básicas de la vida diaria
era el bailarín Nijinsky. Se levantaba por las mañanas, con el pie derecho o
con el izquierdo y tan sólo acertaba a accionar la cadena del retrete y el grifo
de la ducha. A partir de ahí estaba completamente perdido. Su mujer le daba
la razón en lugar de enseñarle a manipular bombas de fabricación casera
como era utilizar un abrecartas o enroscar una cafetera. Para Rómola aquello
era una batalla perdida y admitía que Vaslav no estaba hecho para la vida
moderna, hasta el punto de que «comprar un simple billete de ferrocarril era
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Preparado por Patricio Barros