Historia sobre la música clásica. Historia insolita de la musica clasica I - Alberto | Page 117

Historia insolita de la musica clasica I www.librosmaravillosos.com Alberto Zurron comportaban como verdaderos outsiders, como auténticas víctimas alienadas en este mundo hecho no para ellos, sino para sus miedos, así que la sinrazón de las emociones era la mejor excusa para racionalizar su imaginación. Conclusión: la creación musical podía llegar a constituir un comportamiento alternativo de ser-en-el-mundo. Temores, fobias, miedos, inquietudes, manías…, más que dudosos sinónimos en el complejo mundo del comportamiento humano son sustraciones aritméticas del genio en estado puro cuando se le restan las necesidades ya satisfechas. Ahí lo que queda es la esencia, algo que ya ni la navaja de Occam puede entrar a cortar. Cuando Beethoven se disponía a alquilar un apartamento lo primero por lo que preguntaba no era el precio de la renta, sino si estaba orientado al norte, porque en este caso ya se la podían dar gratis que él salía huyendo como si en aquella habitación no hubiera en realidad una cama, sino el mismísimo lecho de Procusto. A esa navaja me refiero. Así que empecemos a cortar. Wagner, esa patata caliente La primera pregunta podría ser: ¿Y qué hacemos con Wagner? ¿Lo calificamos sobre diez? ¿Lo descalificamos de entrada? ¿Lo recalificamos como urbanizable para así erigirle la mansión que quizá se merece? Insisto: ¿qué demonios hacemos con Wagner? Si mezclamos las filias y las fobias que el alemán despertó en su época nos sale con semejante baraja un solitario caótico donde nunca se gana, pero no siempre se pierde. Rossini adoraba su música, pero no con la partitura en la mano, sino con un reloj. Así es como afirmaba que «Wagner tiene algunos momentos hermosos, pero muchos más cuartos de hora infumables». En 1876 el afilado Chaikovski viajó a Bayreuth para comprobar en persona si era cierta aquella disfunción de relojería y ya de regreso a Rusia estimó bastante más coherentes los cisnes de su lago que el de Lohengrin, calificando El oro del Rin como un 117 Preparado por Patricio Barros